Aprende a emocionarte

Andar por túneles de metro, perder autobuses, quedarse atrapado en el tráfico, tener turnos para fichar: diez minutos para un café, cinco más para fumar un cigarro. Vivimos muy rápido y muchas veces se nos pasa por alto todo lo maravilloso que ocurre a nuestro alrededor. Para recordarnos lo negativo de ésta sociedad, ya enciendes la tele y hay la posibilidad de que caigas  en una espiral de pesimismo. Sin embargo,  cómo hacemos para recordarnos a nosotros mismos lo bueno que tenemos,  lo que nos emociona?

Incluso dentro de rutinas locas, como en las que algunos vivimos, se puede.  Uno puede seguir emocionándose. Es gratis, no cuesta.

Piensa en ello… ésta es mi lista:

Emociona no saber y descubrir. Ser ignorantes en mil y un temas y aspectos de la vida nos hace ser seres que pueden potencialmente aprender algo nuevo en cada instante.

Emociona entrar en lugares nuevos. Empaparse de olores, de nuevas vibraciones y de la atmósfera de un sitio en el que nunca estuvimos antes.

Emociona no saber qué hay después. No saber quien se sienta a tu lado en el autobús que coges cada mañana o en uno que te lleva a Berlín o a París o a la ciudad donde vive un amigo.  Viajamos en taxi, en autobus, en metro, volamos… Tienes idea de quién se sentará junto a ti en el próximo vuelo? Yo no! Y me encanta.

-Emociona lo viejo si no lo damos por hecho.  Como seres humanos pasamos por fases de desarrollo. Seguro que puedes pensar en alguien que estuvo en varias de ellas.  Los amigos de siempre, la cuadrilla, la peña,  con los que hemos crecido y compartido cientos de momentos. Están ahí como algo viejo y valioso que nos conoce. Ríen contigo cuando hay para reír, consuelan si hay que llorar.

-Emociona lo nuevo si nos atrevemos a experimentarlo por completo. Un Universo de interacciones posibles está ahí fuera, nada mas abrir la puerta de tu casa. Ábrela al mundo, no a un círculo limitado. No te emociona pensar cuantas cosas pueden llegar a ocurrirte?

Emociona decidir ir a lugares nuevos. No importa cuan lejos o cerca estén. El camino es parte del viaje. Mirar por la ventana, ver nuevos paisajes. El ajetreo de preparar una maleta. La ilusión puesta en lo nuevo que vamos a encontrar. Impagable!

Emocionan los “Holas y hasta siempres…”. Encontrar y reencontrarse es parte de la vida. Los que viajamos, tenemos amigos y conocidos en todas partes, de esos que te ofrecerán un sofá, té caliente y conversación durante horas cuando sea que decidas aparecer por su Universo. Te reencuentras con ellos y contigo mismo. La persona que vieron la vez anterior no es la misma, has evolucionado. Y ellos son testigos de ese crecimiento cuando llenáis los vacíos que el tiempo ha dejado en vuestra historia compartiendo aventuras y experiencias.

-Emociona pensar que no conocemos el impacto y alcance de nuestros actos. Dejamos huella en cada lugar nuevo en el que pisamos y los propios lugares dejan huella en nosotros también. No hay un dar sin recibir, es un intercambio constante.

Citando a Vetusta Morla acabaré diciendo que “Dejarse llevar suena demasiado bien, nunca saber dónde puedes terminar o empezar”.

Deja que la mágia se abra paso. Emociónate y déjate llevar!

Fotografía de Ammar Mokhtar.

Category: Viajar
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