Breves reflexiones sobre el Tiempo

Por Andrés Di Giuseppe

Si hay algo que me define son mis obsesiones. Todo me obsesiona. El orden, la simetría, los números, los colores, las palabras y demás. Pero hoy por hoy lo que se lleva mis energías son las reflexiones acerca del tiempo. Me asusta ser completamente consciente de que el tiempo es lo único que nunca vamos a poder recuperar. Me preocupa a tal punto de pasar los días pensando en este tema. Ahora bien, paradójico resulta “perder” (si es que la palabra aplica) el tiempo pensando en el mismo tiempo que pierdo. Sin embargo, ¿cómo no hacerlo? O mejor dicho, ¿cómo dejar de tener conciencia acerca del tiempo? En este punto, en una encrucijada me encuentro. Vuelvo atrás y todo empeora para volverse borroso o difuso. Desconfío del tiempo y hasta dudo que éste exista. Porque creo que nadie se animaría a negarme que, cuando estamos con quien/es queremos o hacemos algo que nos gusta, aquello que conocemos como tiempo a veces parece detenerse hasta volverse eterno y, en otras tantas ocasiones, alcanza el extremo de lo efímero. Entonces, al perder conciencia del tiempo, éste no existe y empezamos a transitar la felicidad. La idea de linealidad desaparece y el tiempo se convierte únicamente en parámetro de lo que no disfrutamos. La categoría de “Rato” nos ayuda a escapar de la monotonía del tiempo. El no saber cuánto dura un rato y ante la imposibilidad de contabilizarlo, le ganamos una batalla al tiempo.

A pesar de todo, la existencia del tiempo me resulta innegable y, poco a poco, entiendo el porqué. El tiempo es un monstruo que nos supera, nos constituye, nos estructura y, por sobre todas las cosas, nos trasciende. Es irreversible. El no tener el control sobre el tiempo me lleva a buscar la forma de cuestionarlo y hasta negarlo. Somos tempo, pero desgraciadamente el tiempo es más que nosotros.

Category: Lugares
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