Bucarest, breve introducción

La estadía recomendada en nuestra encantadora ciudad capital de Bucarest es de un mínimo de 2 noches. De esta manera puede verla al inicio / final de unas completas vacaciones de una semana en Rumania o tal vez descubrirla por city break un fin de semana. También de esta manera tiene un suficiente tiempo para practicar la pronunciación local del nombre de la ciudad: Bucureşti.

Para un primer día en la ciudad el nombre que Usted necesita recordar es la Avenida de la Victoria (Calea Victoriei), que le llevará de ida y vuelta a cada lugar importante de la ciudad y tan sólo necesita alejarse de ella por unos metros hasta encontrar pequeñas sorpresas.

Comience la mañana a pie en un extremo de la Avenida de la Victoria, donde se encuentra el nuevo centro de la ciudad de Bucarest, cortesía del ex dictador comunista Nicolae Ceausescu, planeado en la década de 1980 para reunir a todas las personas importantes de la administración en un solo lugar, con oficinas y apartamentos. Lo que se conoce hoy como Avenida de la Unión (Bulevardul Unirii) e inicialmente bautizada Avenida de la Victoria del Socialismo es un gran proyecto de infraestructura desarrollado poco después de un gran terremoto en la década de 1970. La joya de la corona de este proyecto se llamó La Casa del Pueblo (Casa Poporului) y actualmente es el Palacio del Parlamento. Se podría esperar que un edificio iniciado bajo el comunismo sea aburrido, o simple, y hasta feo. Caracterizar el proyecto como demasiada opulencia y demasiado gasto cuando el país ya estaba en malas condiciones económicas sería correcto. Pero quedarse solamente con las etiquetas negativas sería incorrecto, y una falta de respeto para el trabajo y el sacrificio detrás de él. Decir que el orgullo y la imaginación del presidente Ceausescu fueron exagerados es un eufemismo, pero el hecho de que los trabajadores y artistas pudieron hacer realidad toda esa imaginación es increíble. La arquitecta principal, la señora Anca Petrescu, estima extraoficialmente que, aparte de los 20.000 trabajadores de la capital, el proyecto empleó 1,2 millones de personas haciendo su contribución de todas las partes del país. Y pensar que toda esa gente no es tan relevante como un solo hombre tan sólo sería repetir el error de Ceausescu, considerar la construcción “suya”. No piense que no vale la penarla visitar el sitio simplemente porque era la prevista “ventaja de campo” de un dictador. También es una tarjeta de presentación de los recursos – naturales y humanos – que Rumanía como país tiene. Es uno de esos lugares que tienes que ver para creer. Se requiere reservación para visitas guiadas, un día antes.

Desde el Parlamento siga su camino a la Avenida de la Victoria, siguiendo el río Dambovita. Aproveche la caminata para ir detrás de los nuevos altos edificios de apartamentos para admirar la Iglesia Ortodoxa Mihai Voda, una de las construcciones religiosas  que se trasladaron para dar paso a la gran Avenida de la Victoria del Socialismo. Parte de la memoria más oscura del nuevo centro de la ciudad es que las estructuras realizadas en la década de 1980 no fueron construidas en terreno vacío. Todo un barrio de la antigua Bucarest fue sacrificado en el proceso, edificios históricos, un estadio, un hospital, y 50.000 personas vieron la casa de su familia tragada por las excavadoras. Sin embargo, algunas iglesias se salvaron de la demolición al ser colocadas en otro espacio, un compromiso entre las personas devotas, los ingenieros y la administración.

Dándole la bienvenida a la Avenida de la Victoria son dos palacios imponentes, legado de finales del siglo 19 y la visión de la familia Real de cómo una capital debe verse. Frente a frente están el Banco Estatal de Ahorro (CEC) y el Museo Nacional de Historia (Muzeul Nacional de Istorie). Edificios como estos dan a Bucarest su apodo de la Pequeña París de Europa del Este. Este es también el punto de acceso a lo que se conoce generalmente como “casco antiguo” de Bucarest, una serie de calles peatonales que son la parte bohemia de la ciudad, con un mínimo de 100 restaurantes, cafeterías y pubs, abiertos en viejas casas, con encanto pero algo descuidadas, que eran el corazón del comercio en la época medieval. Dar un paseo por estas calles es como visitar un museo al aire libre, una mirada atrás a través de los siglos, a cómo toda Bucarest se veía antes de la sistematización comunista. Preste especial atención al Monasterio Stavropoleos, un oasis en la agitada ciudad…. Si usted es creyente o no es lo de menos, entrar al tranquilo patio del monasterio hace que el tiempo se detenga y todo a su alrededor desaparezca. Continúe su paseo hasta la librería Carusel Carturesti, la más nueva joya cultural de la ciudad, y una excelente oportunidad para comprar recuerdos y regalos. Termine su paseo por las ruinas de la Corte Vieja (Curtea Veche), tan antigua como la propia ciudad, que data del siglo 15, y tómese una foto con el guapo y temido príncipe temido Vlad el Empalador (Vlad Tepes), que todavía vela por la fortaleza de su estatua en frente.

A estas alturas probablemente será mediodía así que es hora de tomar un descanso y almorzar. Para un ambiente medieval y sabrosa comida tradicional no está mal dirigirse a Hanu ‘lui Manuc, una antigua posada restaurada del siglo 19, con una media docena de restaurantes y cafés para escoger, incluyendo un Starbucks. Porque a veces es bueno ver la cara del siglo 21 también.

Después de la salida del almuerzo salga del casco antiguo a través de Plaza de la Universidad (Piata Universitatii), nuestra zona cero de la libertad rumana. Aquí es donde la gente por primera vez dio a conocer su voz en diciembre de 1989 en el momento de la Revolución. También es la plaza en la que se vivieron las primeras grandes protestas de la nación en la democracia, estudiantes acampando en la década de 1990, pidiendo a algunos políticos con vínculos con el antiguo régimen comunista salirse de su cargo. Y es donde todavía se reúnen cada vez que quieren que su voz sea escuchada.

Regrese a la avenida de la Victoria para admirar una vez más la “Pequeña París”, los edificios que sobrevivieron a la ocupación extranjera en la Primera Guerra Mundial, así como bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Y termine su paseo por la avenida en el lugar donde toda la historia de Rumania se decidió por dos siglos diferentes, Plaza de la Revolución (Piata Revolutiei). Entre el antiguo Palacio Real de Rumania (actualmente un museo de arte) y la sede de la presidente comunista y del Gobierno comunista este conjunto de construcciones es el lugar donde todo lo importante de la historia ocurrió. Aquí es donde Nicolae Ceausescu tuvo su infame último discurso a una multitud enfurecida, durante ese fría mañana de invierno en 1989, y de donde huyó en un helicóptero junto con su esposa Elena. En honor a las víctimas que perdieron sus vidas en la lucha por la libertad una serie de monumentos se ha añadido a la plaza. Y si se queda unos momentos mirando detenidamente la fachada del antiguo Palacio Real todavía tiene huellas de las balas de ese final tan violento del comunismo, tema todavía en discusión entre los históricos …. Es historia todavía reciente, mucha gente que sobrevivió a sus días de sangre todavía está viva… así que si estas heridas en las paredes frías son todavía visibles, es fácil imaginar que esas heridas menos visibles en las almas de la gente todavía están esperando a curarse. Mirando su Palacio Real es el Rey Carol I, reinando sobre la plaza como el último y más importante líder en el camino hacia el estado moderno de Rumanía y el primero en la fila para una historia Real de casi un siglo. El último monumento de su patrimonio cultural para Bucarest moderna encierra la Plaza de la Revolución – es el Ateneo Rumano, la mejor sala de conciertos en nuestro país y una de las más prestigiosas de Europa, hogar cada año del Festival Internacional George Enescu.

Diga adiós a la Avenida de la Victoria y  piérdase unos minutos por la calle  frente al Ateneo (Calea Stirbei Voda). Puede relajarse en el parque central de Bucarest, los hermosos jardines de Cismigiu. Disfrute de un chocolate caliente o una cerveza fría (dependiendo de la temporada) y descanse los pies después de caminar tanto. Vuelva a la Avenida de la Victoria tarde en la noche para una cena tradicional en el casco antiguo.

Para su segundo día en la ciudad puede tratar de aprovechar el transporte público para moverse entre los mejores museos de la ciudad (asegúrese de comprobar los horarios, ya que la mayoría de los museos cierran los Lunes, y algunos también los Martes). El metro fácilmente le puede llevar a un par de lugares muy recomendables: El Museo del Pueblo (estación “Aviatorilor” en línea azul M2) y el Museo Militar (estación “Eroilor” en la línea amarilla M1). Este último es una impresionante colección no exclusivamente para aficionados a la historia, es un resumen de los extraordinarios logros de los rumanos en los siglos pasados. Su enorme patio no solo esconde aviones militares, tanques, camiones, lanzadores de misiles, sino también todo tipo de inventos y equipos, aviones pilotados por el ingeniero Henri Coanda, el abuelo de la moderna aviación, y el vestuario del primer y único rumano que salió al espacio, Dumitru Prunariu. El Museo Nacional del Pueblo es una exposición etnográfica al aire libre de casas auténticas y construcciones rurales trasladadas a la capital de todas las provincias del país. La colección es muy útil para obtener una visión de cómo vive la “otra mitad”, ya que la población de Rumania está todavía muy bien dividida entre pueblos y ciudades. Ya que se encuentra en el parque más grande de Bucarest, si el tiempo lo permite se puede pasar fácilmente 3-4 horas explorando el museo y su entorno y almorzando en uno de los restaurantes con vista al lago Herastrau.

Estimados visitantes, si usted toma este viaje volando a Bucarest el viernes por la tarde, a estas alturas ya es domingo por la tarde. Es tiempo de ir al aeropuerto y volver a casa. El lunes por la mañana estará listo para el trabajo y tal vez sonría un par de veces durante el día recordando sus aventuras de fin de semana.

Si reserva un par de días adicionales en Bucarest y quiere una aventura fuera de la ciudad recuerde además que Bucarest tiene una posición privilegiada. Está casi a la misma distancia de las montañas y la costa. Así que reserve un viaje organizado de día completo. Hacen falta dos horas en carretera para llegar a los Cárpatos y cruzar a Transilvania, o dos horas y medio para poder meter los pies en el Mar Negro.

¡Quedamos as! ¡Bucarest está listo para nuevos huéspedes, no nos dejen esperando demasiado!

Category: Lugares
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