Calcuta

Mi visita a Calcuta empezó cruzando un río. Tal cosa solo puede preceder a un gran viaje. Fueron seis horas de Bhubaneswar a la estación del delta del Ganges en tren, un trayecto mucho mejor de lo esperado.

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Llegar a Calcuta fue una brutalidad: iglesias, streetfood, edificios victorianos, pitidos, parques, contaminación, catedrales, bazares, mezquitas, taxis amarillos, rickshaws… Y así un sinfín de contrastes. Tampoco sería justo dejar de lado que, la de Calcuta, es la pobreza más palpable que he visto jamás. Aunque ya me lo habían dicho no acababa de creermelo puesto que Odisha (la región de la que Bhubaneswar es capital) se encuentra entre los cinco estados más pobres de India.

 

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De visita obligada es el cementerio de Park Street. Soy consciente que uso en muchas ocasiones esta expresión pero no sabéis lo que se agradece encontrarte con “un remanso de paz” en este país y este lugar es sin lugar a dudas, uno de ellos. Lo más impresionante es leer las lápidas de los miembros de las familias inglesas que fallecieron mientras colonizaban India. En ellas puedes encontrar muertes tempranas de hombres y mujeres que no superaron las enfermedades al llegar al país. Sus familiares aún las siguen manteniendo.   Aquí una galería:

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La ciudad es una sorpresa en cada esquina. En mi caso tuve la suerte de tener buenísimas recomendaciones de una de las personas más fiables para conocer sitios que no hubiera encontrado en las guías (moltes gràcies, Jordi Joan). Entre ellos se encuentran la iglesia armenia (lamentablemente no se podían hacer fotos en su interior) y el Indian Coffee House.

El exterior de la iglesia armenia

El exterior de la iglesia armenia

 

 

Mezquita

Mezquita

 

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El Indian Coffee House es un lugar mágico. Puede parecer extraño pero a veces, después de las cosas que ves cada día aquí únicamente yendo a comprar fruta, temes por perder la capacidad de sorpresa. Pero no, aquí parece que nunca sucede eso. Este fue el caso de la visita a esta cafetería. Situada en una zona universitaria y al lado de un mercado de libros para acceder a ella debes entrar en un edificio y subir unas escaleras que recuerdan a una discoteca underground del Berlín del Este o algún local clandestino de esos que ya no se ven en tu ciudad (o al menos yo ya nos los conozco). Al llegar encuentras un amplísimo bar con techos altos y las ventanas abiertas a la calle. Hay decenas de mesas y los camareros visten uniforme. La carta es corta, una selección de cafés, tes y algunos tentempiés. Las escenas de tertulia o de lectura son únicas y van desde grupos de jubilados hasta jóvenes o parejas que van a tomar algo. Debería investigar sobre el lugar pero parece algo así como un viejo casino donde han pasado cosas importantes.

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Category: Lugares
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