Castillo de Alarcón. Enero 2016

                                Castillo de Alarcón o Marqués de Villena.

De los lugares que he visitado este año, uno de los que más me ha gustado, ha sido Alarcón, en la provincia de Cuenca.     Quizá sea por su pasado medieval, que se conserva en un buen estado en general.     Situado en una colina dominada por un castillo del S.VIII, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo “Marqués de Villena”.    Esta plaza fuerte, consta de un recinto amurallado que alberga al núcleo de población y castillo propiamente dicho, y de cinco torres aisladas estratégicamente distribuidas.    El río Júcar bordea el enclave.

Este enclave–fortaleza, de origen árabe y perteneciente al emirato de Córdoba, pasó después, con la descomposición de los emiratos, a los reinos taifas, subordinándose al de Toledo.    En 1184 el capitán de las tropas de Alfonso VIII, Fernán Martínez de Ceballos, la conquistó para la corona y como compensación, el rey le concedió el privilegio de tomar el nombre de la Villa como apellido, accediendo a ello, pasando a llamarse desde entonces Martínez de Alarcón, creando así un nuevo linaje.   A partir de aquí, el castillo mereció la atención de los reyes que lo engrandecieron, le otorgaron señoríos de grandes territorios circundantes y le concedieron fueros propios en 1186, regentándolo la “Orden Militar de Santiago”.    Con el paso de los años y el sucesivo cambio de reyes, el castillo fue cambiando de titularidad dependiendo del monarca que reinase,  así en el S.XV, la propiedad es de Juan Pacheco, marqués de Villena.    Superada la Edad Media, el castillo cayó en desuso y en el deterioro propio del abandono.    En 1712 pertenecía al marqués de Aguilar.    En el 1863, el duque de Frías,  José Mª Bernardino Fernández de Velasco, vende el castillo y” cuatro o cinco torreoncitos más” a don Rafael Lázaro Álvarez de Torrijos por 20.000 reales, patrimonio que le duró  esactamente un siglo, ya que   en 1963, el entonces ministro de Información y Turismo de la dictadura de Franco, Manuel Fraga Iribarne, se lo expropia a la familia Álvarez de Torrijos y lo convierte en Parador Nacional  de Turismo, que se inaugura el 25 de Marzo de 1966.

Y esta es a grandes rasgos la historia del castillo de Alarcón, merece la pena acercarse a esta Villa porque conserva ese pasado medieval, con edificios emblemáticos muy bien cuidados, las vistas son preciosas, con el río Júcar bañándola los pies, es uno de esos lugares, que al que le guste la historia, no debe dejar de visitar.

Les dejo unas fotografías que hice durante la visita.

Hasta la próxima, un saludo  de    Geluriano.

Category: Lugares
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