Ciudad de Panamá

Nuevo país y nueva ciudad. Llegué de noche y el primer pensamiento al adentrarme en su oscuridad, rota por los millones de luces de sus rascacielos, fue de inmensidad.

La verdad es que no me la imaginaba así. Es una mezcla extraña de lo moderno (con edificios que pretenden demasiado), lo abandonado (con calles llenas de boquetes y descuidadas) y el caos hecho ciudad. Tráfico constante, llamado aquí “el tranque”, y prácticamente sin aceras ni pasos de peatones. Claramente no se pensó para el viandante. Empiezo a ver como un factor común que en la cultura centro americana la vida en la calle no se contempla como un posible sino que más bien sin un “carro” no eres nadie.

Si decides ir contra su naturaleza y ponerte a pasear son pocos los lugares donde hacerlo sin jugarte la vida: La cinta costera y el casco viejo principalmente.
La primera es una vía que tengo que reconocer que tienen muy bien pensada, la cual recorre el lateral de la ciudad frente al mar, con zonas ajardinadas y desde donde tienes unas sorprendentes vistas del skyline.
El segundo es un pequeño barrio de la ciudad, la parte antigua, muy bien cuidado y por donde perderte sin problemas por sus callejones.

Por el resto, no puedo destacar nada más en concreto. Mi hermano me pidió que buscara al sastre de Panamá y así estoy, ¡mirando en cada recoveco! Pero al no encontrarlo creo que lo mejor será seguir avanzando por el país…

Category: Lugares
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