Consejos para tu visita a París

París no es una ciudad barata. Y esto es porque está considerada una de las ciudades europeas más turísticas. ¿En qué se traduce esto? En gente por todos los lados, y precios inflados. Las trampas para turistas acechan en cada esquina, así que hay varias cosas que debemos tener en cuenta para disfrutar plenamente de todo lo que la ciudad de la luz tiene que ofrecer, que no es poco. 

Y la primera de esas cosas es andarse con mil ojos. Los carteristas están en todas las grandes ciudades, así que no está de más prestar una especial atención a todo aquello que carguemos con nosotros, especialmente en las zonas más concurridas.

Los forasteros invaden el centro y se abarrotan en torno a los principales lugares de interés parisinos deseando conocer todo lo que esconde el bien merecido título de ciudad del amor. Y cuando digo todo, digo todo. Largas esperas – seis horas de cola bajo el sol en pleno agosto para entrar en las catacumbas-  que aunque parezca mentira merecen la pena. Porque no te podría decir ni un solo lugar de la capital francesa que no me dejara con los ojos como platos. Eso sí, todo depende del tiempo del que dispongas. No cargues mucho cada día, y ten en cuenta que te llevará algún tiempo la entrada a ciertos lugares. Trata de visitar los lugares más turísticos a primerísima hora de la mañana. Puedes comprar antes las entradas para la Torre Eiffel y las Catacumbas, y así ahorrar evitar alguna que otra cola.

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Si eres ciudadano europeo y tienes menos de 25 años es tu momento para visitar París, porque podrás beneficiarte de entrada gratuita para la mayoría los museos y muchos otros monumentos, además de descuentos en el resto de actividades turísticas.

Aunque el mejor consejo ante el problema de la masificación turística es escoger el invierno para tu visita. Vale. Pasarás mucho frío, pero tendrás fotos sin cabezas y brazos apareciendo por las esquinas. Y por supuesto, una mayor tranquilidad. Además, si eres de los que se vuelve loco en un centro comercial, la moda parisina te da la bienvenida a sus rebajas durante mes y medio desde mediados de enero.

Debes saber que los parisinos no llevan nada bien que se les hable en inglés. Es probable que la gran mayoría te ignore si creen que ni siquiera te has molestado en aprender su idioma. Eso sí, si ven que tratas de hablar en francés, te ayudarán encantado y harán todo lo posible por ayudarte. Así que memoriza típicas frases que te puedan resultar útiles. Bonjour (hola), merci (gracias), pardon (perdón) y s’il vous plait (por favor) te salvarán en unas cuantas ocasiones. Y con muy poquito esfuerzo tendrás a los autóctonos en el bote.

La forma más económica de moverse por el centro es el transporte público, y más concretamente el metro. Lo mejor es hacer una previsión del uso que vamos a hacer del mismo para escoger aquello que más se adapte a nuestras necesidades. Comprando billetes de diez viajes, ahorrarás bastante más que comprando tickets sencillos.

Y como hemos venido diciendo, en París se paga por absolutamente todo. Incluso si tienes que ir al baño, es probable que en muchos sitios te saquen un ticket para poder hacer uso del mismo. Así que, busca los McDonald’s. En muchos de ellos necesitas un código para entrar en el baño, pero aprovecha las entradas y salidas de los clientes para entrar.

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Y un truco aplicable a cualquier viaje, es que a la hora de comprar souvernir, o tomar algo, es aconsejable callejear y buscar lugares más apartados, ya que los precios bajan considerablemente conforme nos alejamos de los puntos más turísticos.

Y especialmente, vive cada momento. París es una ciudad alucinante que impresiona a todo aquel que ponga un pie en ella por primera vez. Conoce la ciudad y disfruta porque no tendrás ni un sólo segundo de aburrimiento.

Category: Viajar
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