Corremos detrás de cosas

Este fué un viaje un tanto precipitado pero hay algo que nunca olvido antes de comenzar un viaje, y es elegir un libro como acompañante. Largas horas en bus, tren o avión, o de espera en una estación o aeropuerto, que pasan a convertirse en un viaje paralelo al tuyo. Para este en concreto elegí un libro de Juan José Millás, “La mujer loca”. Entre la extravagante historia, una frase me llamó la atención: A veces corremos detrás de cosas que no existen. Y aunque en este viaje no deba aplicarse, es posible que tenga razón.

La cuestión es que cuando tienes prisa, te da la sensación de que algo va a salir mal. Vas a perder un tren, el autobús se estropeará, el avión no despegará… y tu llegarás tarde. Ya ha pasado antes, no siempre a mí, y seguirá pasando, por eso, para evitar en lo posible contratiempos que me retrasen, me gusta viajar con tiempo. A eso le llamo experiencia.

Esta vez volaba desde el aeropuerto de London Gatwick hasta Valencia con EasyJet. La hora de despegue eran la 07:10 am y ante la imposibilidad de hacer el viaje durante la madrugada en transporte público debido a la temprana hora de despegue y la dificultad para llegar hasta Gatwick, para ahorrar dinero (un taxi desde Bury St Edmunds son bastante más de 100 libras), volvía a hacer noche en un aeropuerto. Realmente, nada nuevo.

El viaje en bus hasta allí bien. Comenzó en Bury St Edmunds a las 15:00 horas con National Express hasta London Victoria y, aunque al entrar en Londres el autobús se retrasó debido al tráfico, tuve tiempo suficiente para coger el siguiente desde allí hasta el aeropuerto, donde llegué a las 20:20 ¡Tenía por delante casi 12 horas de espera!

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Sobre volando los Pirineos

Entre la tableta, el teléfono, el libro y las cabezadas, el tiempo se pasa lo mejor que se puede aunque este pasa despacio. Te da tiempo a cenar tranquilamente, a llamar a algún amigo para despedirte y a que te despierte un perro y tres policías (uno armado hasta los dientes) cuando por fin te habías quedado algo adormilado. El animal iba olisqueando entre las maletas, por seguridad del aeropuerto, y noté cuando paso por mi lado. Lo primero que pensé era que alguien quería agenciarse mis maletas aprovechando mi cabezada y, cuando abres los ojos y te encuentra con la imagen de los tres policías… yo me quedé parado, no sabía como reaccionar. Rápidamente uno de los policías me pidió disculpas y siguieron su ronda, pero me acuerdo del fusil que llevaba el de detrás… la verdad es que te acojona un poco…

Tiempo de un café y hora de embarcar. Como llevas el asiento asignado y no suelo llevar maleta de mano, además de que esta vez la facturé, me gusta esperar hasta el final en la zona de embarque para estar mas tiempo de pie, pues luego en el avión es más complicado el estirar las piernas. Un embarque rápido para otros que he sufrido, como aquella vez (creo que era en Venecia) donde nos hicieron embarcar por filas, desde la parte de atrás hacia la primera fila, y era porque venía en la primera fila un famoso y no querían que se armara revuelo durante el vuelo. Vuelvo a Londres… Embarque completo, cierran puertas y… momento de tensión. El comandante, el capitán (como nunca les hago caso no se lo que era…), en definitiva, el piloto comienza a hablar. Malas noticias. Hay una restricción en el espacio aéreo francés y aunque mantenemos la posición de despegue, este se retrasa una hora aproximadamente… ¡Menos mal que aguanté a subir hasta el final! Comienza a hacer calor dentro del avión… la tripulación dando a la gente vasitos de agua ¡gratis claro!… una señora se puso nerviosa… Cosas normales de un viaje. Y cuando por fin podemos despegar, comienza la tripulación con las explicaciones de seguridad. Como dije antes, nunca hago caso porque prefiero pensar que no voy a escuchar “brace, brace”. Puertas, ventanas, luces en el suelo, no hinches el chaleco dentro del avión… y en ese momento escucho ¡También tenemos chalecos para niños! Me situé de repente en una tómbola ¡Siempre toca, si no un pito, una pelota! Supongo que en el manual de EasyJet deberían modificar esa frase, no es la más adecuada. Da la sensación de que tienes suerte, si eres niño, de que dispongan de un chaleco que te pueda salvar la

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Aviones en Gatwick Airport esperando para despegar

vida en caso de accidente. En fin, despegamos, pero antes en la cabecera de la pista vi una imagen por la ventanilla del avión que hacía muchos años que no veía. Colas de aviones dispuestos a despegar. Me vino a la mente la imagen de los aviones despegando desde un barco portaaviones, rápido, rápido.

Sin más inconvenientes, procedemos al aterrizaje en Valencia. Control de pasaportes. ¿Que te puede retrasar? Un grupo de asiáticos que venían a Valencia, y el policía, si EL policía porque solamente había uno, le debía sellar el pasaporte. Recojo el equipaje de la cinta y voy a por un taxi. El taxista discutiendo con una señora, si la niña que iba con ella medía la altura suficiente para ir sin silla en un coche o no,  porque en el taxi no había silla… ¡Y yo esperando! Al final las envía al taxi siguiente y me lleva a mi. Le doy el destino y me pregunta algo que odio ¿Por el centro o por Ronda Norte que voy mas “zumbao”? Mi respuesta creo que fué cortés ¡Usted es el profesional! Me llevó por el centro y creo que para jorobarme puso en la radio música clásica, violines chillando y quejándose todo el rato hasta que llegamos, vivos.

En fin, experiencias que acontecen en cualquier viaje y que nunca piensas que puedan pasarte pero que pasan, corras o no detrás de algo.

¡Hasta el próximo!

Category: Viajar
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