Cosas curiosas de Holanda: el reto de tirar la basura y cómo hipotecarse para coger un tren.

Tirar la basura es todo un reto en este cuadriculadísimo país.

Os explicaría como funciona, pero la verdad es que ni lo sé todavía… lo único que sé es que al parecer el cartón se tira en un punto concreto de la ciudad una vez cada dos semanas (no sé dónde ni cuando, menos mal que tengo un patio grande en el que acumular el cartón), el vidrio se recicla devolviendo las botellas intactas en el supermercado a cambio de un vale descuento para la siguiente compra (lo cual es lo único que encuentro muy útil) y que hay que pagar una cuota anual para tirar la basura orgánica (bastante alta)  y en algunas zonas incluso hay que hacerse una tarjeta la cual te permite abrir los contenedores, y te cobran una “mini” cuota cada vez que la usas… (aquí generar mucha basura es de mal gusto, claro, quizá por eso comen tan poco).

Y bueno, los contenedores son privados, tu no puedes simplemente bajar la basura a la calle y tirarla en el primer contenedor que pilles… bueno, puedes intentarlo pero, iluso de tí, o te volverás con la bolsa a casa o te caerá un multón por dejarla donde no debes.

Por otra parte, el precio del transporte público es desorbitado, exageradamente descompensado (pero es que tener un coche… telita también) encima si vas a hacer un trayecto un poquito largo, y de pronto te apetece ir al baño, te encuentras con que hay que pagar 50 céntimos para usarlo, si por Dios, no se vayan a arruinar. No dejan pasar ni una sola oportunidad de cobrar por algo, por todo lo que sea posible (que no lógico) cobrar, ellos cobran.

En fin, así que hay que tirar de bici, y teniendo en cuenta el tiempo que les hace la mayor parte del año, como que no.

Me dijo un señor de por aquí “sabes que eres holandés cuando vas en bici aunque llueva y haga frío”. Qué rudeza la de los holandeses.

Category: Viajar
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.