Cuando te das cuenta de lo injusto que es el mundo y de la suerte que tienes

La visita despertó la máxima expectación y nadie se lo quiso perder.

La visita despertó la máxima expectación y nadie se lo quiso perder.

Sientes como poco a poco te vas haciendo cada vez más pequeño. O el universo crece desmesuradamente por momentos. Notas que ya no eres ni la mitad de esa persona que te creías tan fuerte, sino alguien minúsculo, impotente y que se muerde la lengua de forma rabiosa porque no quiere ponerse a gritar que el mundo es injusto.

Esta, entre otras sensaciones, es la que nos ha dejado el último día de visitas en la Fundación Vicente Ferrer. Baja el telón de un sueño, un milagro, una inspiración como jamás habríamos imaginado. El último día en Anantampur ha servido para ir a un poblado muy pobre donde hemos tenido el privilegio de inaugurar unas casas que la fundación ha regalado a una serie de familias por la mañana y por la tarde hemos ido a una escuela para niños con parálisis cerebral. Así mismo, estoy muy contento de haberme encontrado en el campus de la Fundación a Xisco Mercadal, un joven mahonés maestro al que conozco desde hace muchos años y que está realizando una cooperación de un año en el

Con Xisco Mercadal, en la cantina de la Fundación Vicente Ferrer.

Con Xisco Mercadal, en la cantina de la Fundación Vicente Ferrer.

programa de tenis de la Fundación Rafa Nadal y que, entre otras cosas, lleva la actividad de tenis para un grupo de niños y niñas. Es una gozada que gente que conoces se implique en estas causas hasta este punto. Y, en cierta medida, una envidia.

Al igual que en España, las inauguraciones incluían cortar una cinta.

Al igual que en España, las inauguraciones incluían cortar una cinta.

El ritual de estreno de viviendas consistía en cortar una cinta de color verde para acceder a la vivienda descalzos y dentro romper un coco contra el suelo como ofrenda a su dios. La mayoría de las viviendas usan como imagen de dios una fotografía de Vicente Ferrer, para que veáis la consideración que le tienen.

Maribel, una catalana que tiene un niño apadrinado, en mitad del ambiente festivo por la inauguración de la casa.

Maribel, una catalana que tiene un niño apadrinado, en mitad del ambiente festivo por la inauguración de la casa.

Ha sido increíble porque todos los habitantes del pueblo nos han recibido con tambores y ambiente de fiesta y nos han acompañado durante el recorrido. Lo único que querían era darnos la mano y darnos las gracias, con una humildad encomiable. En cada casa inaugurada nos regalaban fruta y galletas que posteriormente hemos ido regalando a los habitantes del pueblo, que las aceptaban realmente agradecidos.

Sigo sin encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que hemos sentido. Ha sido impresionante ya que luego nos han sentado en una carpa donde las autoridades políticas y religiosas de la zona han hecho unos parlamentos acompañados de Monjo Ferrer, el hijo de Vicente Ferrer, que nos ha explicado que “la primera tarea que me dio mi padre en la Fundación fue la de acompañar a las visitas a las inauguraciones… A él no le gustaban estas cosas”. Clara y yo hemos preferido sentarnos entre la gente del pueblo. Ella lo ha hecho entre unas ancianas y yo entre unos niños con los que no hemos parado de hacer

Un grupo de ancianas con las que Clara se sentó.

Un grupo de ancianas con las que Clara se sentó.

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trastadas y travesuras hasta el punto que creo que Monjo me ha soltado una mirada de esas asesinas que suelen soltar los profesores a los alumnos que no prestan atención.

Es un hombre que al igual que su madre y su padre transmite mucha serenidad. Es tranquilo, habla mejor el indio que el español y hemos tenido la suerte de compartir un rato con él a solas. Le he preguntado que qué le parecían todos los gestos de agradecimiento que se hacen hacia su padre –hoy, sin ir más lejos, han inaugurado un busto con su imagen-. “Es un honor, lo veo como un gesto de agradecimiento sincero, y aunque Vicente era mi padre, en realidad era el padre de todas las personas que se benefician de la Fundación”.

Así mismo, en un tono más cercano, le he preguntado que qué cree que le parecería a Vicente todo esto. Monjo no ha dudado: “Antes de morir me dijo que no quería nada de estatuas… Y al principio lo respetamos pero luego la presión de la gente era muy alta ya que querían hacerlo como agradecimiento y tuvimos que ceder… Aunque él no era muy de estas cosas”.

Detalle de un hombre.

Detalle de un hombre.

Tras la visita, hemos ido a comer a otro centro de la Fundación. Estoy un poco ‘chof’ porque me he levantado con retortijones. La gente de por aquí me dice que es normal, que en la India tienes un día malo, tres buenos y otro día malo. Que se pasa… No es consuelo que valga, aunque es soportable.

Los habitantes de la aldea se querían fotografiar con Clara a todas horas.

Los habitantes de la aldea se querían fotografiar con Clara a todas horas.

Por la tarde hemos ido a un centro donde acogen a niños y niños con parálisis cerebral. Hemos estado con ellos y, de nuevo, me he sentado entre los pequeños. Una chica que no debía llegar a los siete años me ha visto y ha venido corriendo a mis brazos. No se ha despegado de mi durante toda la visita, un rato en el que hemos jugado escondiéndonos la cara, tocándonos la nariz y cosas así. Tenía medio cuerpo paralizado y sus movimientos estaban muy limitados. De hecho me ha pedido que le abriera los caramelos que en esta ocasión le habían dado a los pequeños otro grupo de visitantes.

He hecho un esfuerzo titánico por no llorar. Me he derrumbado interiormente pero por fuera la coraza ha hecho bien su función. El cerebro me daba mil vueltas sobre lo injusto que es el mundo y lo poco que valoramos la suerte que tenemos. Y encima el hecho de que tenga que ir hasta la India para darme cuenta de ello. En fin.

Fiesta de despedida de la Fundación con Ana Ferrer.

Fiesta de despedida de la Fundación con Ana Ferrer.

Con esta reflexión dejamos atrás la Fundación para tomar un tren con destino a Agra y en el que pasaremos más de 30 horas. Sí, suena fatal, pero recorrer este maravilloso país en tren es una de las experiencias más recomendables que nos hemos encontrado. Ya veremos si es lo que esperábamos.

Nos vemos en dos días… Si todo va bien.

Namasté!

Category: Viajar
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