Cuba, la paradoja hecha país

Dos semanas en ruta en este país no han hecho más que dejarme con una sensación de incomprensión. He sido incapaz de descifrar como funciona su sistema. De hecho he tenido la oportunidad de conversar con varios cubanos y ni ellos mismos saben explicarlo porque tampoco aseguran comprenderlo.

La principal rareza es el hecho que funcionan con dos monedas, el peso cubano y el convertible (cuc). La primera básicamente es su moneda de toda la vida, con la que funcionan de manera cotidiana. La segunda supuestamente apareció para anular el uso del dólar americano pero en realidad parece pensada para maximizar los ingresos del turismo de forma exagerada.

Esto provoca dos economías conviviendo. La “oficial” donde el sueldo medio no supera el equivalente a 20 euros mensuales pero que evidentemente no tiene sentido cuando les ves calzando marcas que cuestan seis mensualidades y utilizando “smartphones” que cuestan más de dos años de su sueldo. Y no son pocos los que me he cruzado vistiendo de capitalistas en un país teóricamente comunista.
Y la otra economía es la pensada exclusivamente para el turista. Porque con el sueldo medio comentado es obvio que los propios cubanos jamás se podrían permitir un alojamiento de 25cuc la noche, comidas a 8cuc el menú o autobuses interurbanos paras moverse por la isla donde 7cuc es el coste del trayecto más corto.
Pero entonces descubres que hay alojamientos con precios mucho más ajustado para ellos (los cuales jamás necesitan porque como ellos dicen un cubano tiene familia en todas partes), restaurantes donde si exiges la carta en moneda nacional descubres que el precio se reduce a menos de una tercera parte y que tienen otra compañía de buses quizá no demasiado moderna pero con la que viajas por un precio irrisorio si tienes tarjeta de residente cubano.

He de reconocer que es frustrante intentar moverse sin arruinarse y tener que hacer un gran esfuerzo por descubrir las alternativas que no buscan enriquecerse a costa del turismo. Comprendo que su principal fuente de ingresos sea ésta y que como en absolutamente todos los países, al “guiri” le toca pagar más que al local, que para eso ha venido.
Pero cuando se convierte en algo tan exagerado apena comprender que en realidad la llegada del turista está corrompiendo la naturaleza del país. Han cogido la peor parte del primer mundo queriendo asemejarse y necesitando del engaño constante para lograr su mismo nivel.

Y cuando consigan llegar posiblemente entonces quizá comprenderán que no han avanzado, si no perdido la libertad que tenían por no necesitar de lo material para sonreír.

Category: Lugares
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