De visita en mi (ex)ciudad

Vengo llegando de Santiago de Chile, la ciudad donde nací y viví hasta hace un tiempo. Junto a la alegría y las emociones de ver a mi familia y amigos, por primera vez vi la ciudad desde fuera. Por primera vez me sentí como una visitante. De hecho creo que entiendo mucho mejor a quienes van de regiones a vivir a la capital. Estas son algunas ideas que me gustaría recordar de este paso por una parte de Santiago, porque es bien grande!

Lo primero que me impactó fue el nivel de densidad de la ciudad. Y aunque puede ser obvio, uno no lo dimensiona hasta que vive en otro lugar. Grandes avenidas que pasan por el medio de Santiago. Grandes edificios con cientos de personas. Muchas personas, coches, cemento, bicicletas, todo en movimiento, en una danza caótica y armónica.

Percibí también un exceso de energía, que muchas veces llega a la agresividad. Casi todos andan corriendo, da lo mismo si van caminando o sobre algún vehículo. En algunos momentos sentí temor, la ciudad no es trivial. Una selva de cemento llena de conejos blancos de Alicia.

Sus parques siguen siendo  un gran espacio para descanzar de la velocidad. Una tarde cualquiera por el Parque Forestal, y la gente tendida en el pasto, comiendo algo o conversando. Y de la nada un grupo de músicos ensayando, ante el deleite de los presentes. ¡Qué alegría!

El cerro Huelén o Santa Lucía, el cerro Tupahüe o San Cristóbal, dan un descanso a la vista y al corazón… pasar por su lado es un recordatorio de la naturaleza fuera de los límites urbanos, y adentrarse en ellos es un paseo para explorar otras dimensiones de la ciudad, más calmas y menos ajetreadas. Una ciudad que también tiene gatos de Cheshire.

(Izq. Parque Forestal, arriba calle Ricardo Lyon, abajo cerro San Cristóbal)

 

Veo una ciudad con tanto potencial… es como un diamante en bruto. Calles que van mejorando, como por ejemplo Ricardo Lyon, mi nueva calle favorita, con esa ciclovía amplia que permite pasear bajo la sombra o despalzarse rápido, como usted guste, dado que su tamaño permite adelantar sin problemas. Recuerda que andar en bici no sólo es lo más eficiente en esa ciudad desde mi punto de vista, sino que también puede ser una experiencia placentera.

Veo nuevas voces que surgen y cantan con las de siempre… el Barrio Italia que crece y crece bonito, el Barrio Lastarria que se mantiene a la vanguardia, por nombrar los lugares que visité. La recordada Feria de Santa Lucía se mantiene como siempre, un lindo lugar para pasear y adquirir ropa, instrumentos, recuerditos varios de Chilito y América latina. El Ocean’s Pacific de siempre, o la Perla del Pacífico, donde pude deleitarme con los mariscos chilenos, que tanto se extrañan…

Entre las nuevas voces que identifiqué, quisiera destacar particularmente el Restaurant Chipe Libre, altamente recomendando, con una apuesta basada en la “República Independiente del Pisco”. Con una estética que se desarrolla en torno a este ideario mágico y real, de una tradición de larga data compartida por ambos países, Chile y Perú, busca exponer el Pisco en todo su expectro, con distintos tragos innovadores, y comida fusión que acompaña muy bien la propuesta.

Me gusta Santiago, creo que está en un momento crucial de evolución urbana, y tiene todas las posibilidades de dar un salto y ser una ciudad más amena. ¡Gracias por abrirme tus puertas!

 

 

 

Category: Lugares
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.