Día 50. CouchSexsurfing

Esta vez no, lo juro… no me hice un couchsurfing para nada más… lo hice por la vía normal y legal con la única intención de buscar alojamiento gratis alrededor del mundo. Pero es que no hay manera, ¿eh Nocturna? ¡Tú y tus anécdotas!

En fin, la cosa es que estaba buscando alojamiento a través de diferentes plataformas para minimizar el gasto de hospedaje en un viaje que iba a realizar, cuando una amiga me habló del couchsurfing. Después de investigar un poco me dije “¿oye, y por qué no?”. Es una forma económica o en este caso gratuita de viajar. Encima puedes conocer gente del lugar y que te indique los mejores sitios para visitar en tu escapada.

Sí, muchos dirán que es arriesgado pero al igual que blablacar, cuando se implantó hace ya algunos años, solo tienes que fijarte en los comentarios, referencias y estrellas que les hayan dado otros viajeros que te antecedan y listo. Por norma general son indispensables y bastante decisivos en la elección. Así que, con más curiosidad que decisión, me abrí una cuenta para empezar a tantear el asunto.

En pocos días la bandeja de entrada empezó a llenarse de mensajes. Vivo en Madrid, con lo que supuse que era algo corriente, ya que es una ciudad muy turística o de paso. Entre todos los mensajes hubo varios que más que alojamiento buscaban anfitriones para enseñarles la ciudad y sacarlos de fiesta, vamos, una guía de saraos para guiris o lo que viene a ser una chupitera. Y debido a que mi inglés no es de libro ni por asomo, me rajé y no contesté a ninguno de ellos. Me dio un poco de perecita, que para ver a hooligans borrachos ya tengo el barrio de Huertas.

Así que los días pasaron con normalidad hasta que el martes pasado me escribió Tomás, un guaaapazo italiano con una propuesta más que sugerente. Su mensaje era claro y conciso. Venía a Madrid por trabajo y quería que le mostrara la ciudad. “Elige un restaurante, el que quieras, y cuando salga del congreso te paso a buscar”. Ante esto, mi cara se convirtió en un interrogante, resonando dentro de mí varias veces la misma pregunta que cuando creé la cuenta: ¿Y por qué no?

Así que, con un halo de misterio y una gran dosis de morbo, me dispuse a tener una cita a ciegas con un extranjero desconocido que me daba carta blanca para hacer lo que yo quisiera durante una única noche en Madrid.

¿Y por qué no?

No sabía si esto se repetiría en otra ocasión y tenía que aprovechar, así que le respondí con una hora y la dirección del restaurante DiverXo del tres estrellas Michelin David Muñoz. Y vaya que si lo aproveché… Tanto que la que terminó surfeando fui yo en la habitación de su hotel. Después de una noche loca con barra libre de besos, mordiscos y medias rotas, cinco estrellas se quedan cortas.

CouchSexsurfing o como vivir una aventura en una gran ciudad.

 

Category: Viajar
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