Dubai, ni fu ni fa

Dubai, en castellano debe significar exceso. Aquí ni se han enterado de que tres cuartas partes del planeta está en crisis y no les cuesta nada tirar de petrodólares para cubrir caprichitos. De entrada, construyendo un aeropuerto que bien podría ser un centro comercial. Con sus palmeras, sus columnas de mármol, escaleras mecánicas por todo e incluso fuentes de colores. Un montón de cosas con un montón de trabajadores.

Después de pasar seis horas encajado en el minúsculo cubículo que supone el espacio que hay entre asiento y asiento para un muchachote de unos 190 centímetros, de ver dos películas en la pantalla que cada viajero tiene en el asiento y machacar a un grupo de compañeros de vuelo en una partida virtual de póker -¡Qué cosas!- hemos llegado a Dubai, sobre las 2.30 de la noche, hora local, las 23.30 en España, con la sensación de que llevamos días en camino.

Ni Clara ni yo nos sentimos como si estuviéramos de vacaciones porque moverse entre aeropuertos es un suplicio, por mucho que los tranquilizantes que me agenció mi doctora de cabecera suavicen el rato a bordo del puñetero pájaro de metal.
Nuestra misión ahora, mientras escribimos esto, es planificar de la mejor manera las 13 horas de escala que haremos en Dubai, antes de partir rumbo a Bangkok. Son las 4 de la mañana y hasta las 6 no abre el metro ni sale el sol, así que invertimos el tiempo en hacer fotos, preparar un álbum de recuerdos del viaje y comer. Con el metro tenemos pensado patearnos todo lo que podamos y luego regresar al avión para dormir ya que llegaremos si todo va como debe sobre las 12 o la 1 de la mañana del lunes a Bangkok.
Por cierto, antes de salir de Barcelona me he pesado, con ropa y todo, y la báscula me ha traicionado. 97 kilazos de alegría salerosa y lo he celebrado agenciándome un menú en el McDonalds con sus patatas y su refresco.
Parece que el Dios del wifi se lo tiene a bien con nosotros y nos regala ratos de metadona para que vayamos volcando las ideas por este portal que esperamos que os guste. Habrá días más productivos y otros que no lo serán tanto porque en mitad de ninguna parte puede que no haya Internet.
Sin más, contando los minutos que faltan para que nos abran el metro y zampándonos una tarta de zanahoria con chocolate blanco y nueces, os decimos hasta luego.
Besetes!
Category: Viajar
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