El comienzo…

Mi pasión por los viajes comenzó hace muchos años, allá por el año 2000, cuando hice mi primer viaje al extranjero con mis padres, quienes me inculcaron todo esto. Y digo el primero porque aunque ya desde muy pequeña conocí Portugal e íbamos muy a menudo, cuando todavía había que cambiar las pesetas por escudos y parar en la frontera (en el puente sobre el río Miño) para mostrar nuestra documentación, para mi Portugal es como una extensión de mi país.

Pues en 1999 mi padre descubrió una revista, “Home For Exchange” se llamaba (aún existe como página web y continuo usándola: HomeForExchange), donde la gente intercambiaba sus casas para pasar las vacaciones mediante una foto del hogar, datos de la ubicación y muchas ilusiones. Así que un buen día, gracias a ese espíritu aventurero que le caracteriza, decidió lanzarse (por qué no?!) y probar algo nuevo. Publicó una foto de nuestra casa y a esperar. Finalmente, mediante carta, mis padres contactaron con un matrimonio holandés con dos hijos adolescentes. Todavía no sé cómo consiguieron entenderse, pues no hablaban nada de inglés por aquel entonces, pero, ¿ quién dijo miedo? Conseguimos intercambiar nuestra casa con la suya y embarcarnos en una gran aventura!

Así que, en agosto del año 2000, hicimos el viaje en coche, en aquel Peaugeot 407 azul matrícula PO – BK, desde Vigo a Haarlem, en Holanda, muy cerquita de Ámsterdam. Mientras, nuestros anfitriones hacían el suyo de Holanda a Galicia para quedarse en nuestra casa y recorrer nuestra bella tierra. No nos vimos nunca en persona.

Nuestra ruta fue: Vigo-Irún-París (donde pasamos 3 días y fuimos a Eurodisney!)-Haarlem y desde allí recorrer varios lugares de Holanda. Recuerdo que una vez instalados en su casa yo disfrutaba imaginándome sus vidas, observando cada detalle de su casa familiar, sus fotos, los libros que leían, los discos que escuchaban… Tenían un gato (Yora) que dejaron a nuestro cuidado, por lo que confiaban mucho en nosotros! Y me acuerdo que pensé: “si les gustan los animales, no pueden ser malas personas”. Me sorprendió todo aquello, gratamente y comencé a abrirme al mundo. Tenía 9 años.

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Desde entonces, me he ido haciendo a base de viajar y estudiar, y todavía estoy en proceso de construcción. Creo que uno nunca acaba de hacerse del todo, ya que lo único constante en la vida es el cambio, para el que siempre estoy preparada. Y ya no me asusta. Es más, ¡me gusta! Nuevos retos, nuevos descubrimientos. La novedad. La incertidumbre. Dejarse llevar. Fluir. Seguir aprendiendo. Cambiar de pensamientos. Abrir la mente. Y nunca dejar de crecer. Nunca dejar de viajar!

Category: Viajar
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