El país de la sonrisa sincera y del «gracias».

Y después de un tiempo sin escribir, aquí estamos de vuelta!  El trabajo y las vacaciones nos han colapsado los últimos 2 meses y ha sido difícil encontrar un hueco para escribir. Y para ser honestos, también un tema que realmente valiese la pena. El objetivo de nuestro blog es escribir sobre todo aquello que despierte en nosotros sensaciones, sentimientos, o que nos llene de alguna forma…

Pues bien ¿qué puede despertar más sensaciones que un viaje? Este año hemos viajado a Japón durante nuestras vacaciones, y durante 18 días hemos recorrido sus principales ciudades, hemos degustado su magnífica cocina y hemos disfrutado de su gente.

Que no cunda el pánico. No vamos a caer en el error de pretender ser guía turístico (eso ya lo hacen muchos blogs especializados) y explicar cada uno de los pasos que hemos dado y todas las cosas que se deben hacer si alguien visita Japón. El único consejo que me atrevería a dar es: Si quieres visitar Japón, no preguntes a nadie que haya estado antes. Y esto es aplicable a cualquier otro lugar del mundo.

Cuando visitas un país con una diferencia cultural, pero sobre todo social, tan grande respecto a lo que conocemos, todo se convierte en novedoso. Vuelves a ser un niño de 10 años que lo quiere saber todo.

Y es que la convivencia (breve, pero convivencia) con la gente de Japón ha sido el gran valor añadido que nos traemos de este viaje.

Japón es el país del “gracias” y del “por favor”. Es el país de la sonrisa sincera. Del, “trata a los demás como te gustaría que tratasen a ti”. Es el país que respeta y mantiene de forma sólida sus tradiciones sintoístas y budistas, pero que nunca deja de mirar al futuro como país, como sociedad.  Qué conceptos más básicos ¿verdad? Y qué difíciles de ver en Occidente. Donde el beneficio individual siempre prevalece sobre el bien común. Donde el desarrollo social depende 100% del económico. Donde miramos futuro, sí, pero cada uno se proyecta el suyo. Nunca juntos. Y al final te das cuenta que, en mayor o menor medida, estamos todos infectados por ese virus egoísta que no deja aflorar la esencia de cada uno de nosotros. Estas dosis de perspectiva, de vez en cuando, son necesarias.

Una vez vives en primera persona todo esto, uno se cuestiona si esos no podrían ser algunos de los factores clave para conseguir que la clase media predomine en Japón. Que las diferencias sociales no sean tan abismales como las que estamos acostumbrados a ver. O que un político dimita por el simple hecho de que se sepa que durante la Universidad copió…

Esto es aún más palpable cuando visitas Hiroshima y recibes toda esa carga emocional. Cuando asimilas que su población ha vuelto a levantar una ciudad, que hace sólo 70 años, fue arrasada después del bombardeo atómico. Donde sus gentes aún sufren los efectos de la radiación. Y aun así, han sido sólo 2 generaciones las que se han encargado de convertir a Hiroshima en una ciudad te recibe a pleno rendimiento, como si nada hubiese ocurrido. Y lo hacen transmitiendo un mensaje optimista. Eso sólo se consigue cuando todo el mundo rema hacia el mismo lugar, y no importa quién rema más fuerte.

Pero Japón también es el país de la estandarización y homogeneización. Del consumismo inducido, pero también adquirido. Es asombroso ver como se tiñe de blanco y negro el metro de Tokio por la mañana cuando todo el mundo se dirige al trabajo. Y es que, por algún motivo el pantalón negro y la camisa blanca son el “uniforme” que hay que usar durante los días laborables. Trabajes donde trabajes.

No hemos tenido la oportunidad de visitar poblaciones rurales, pero lo vivido en las grandes urbes nos hace pensar que es bastante extrapolable a la gran mayoría de población japonesa. Tienes esa sensación de que todo el mundo está sometido a un gran control. Ejercido por ¿el Estado? ¿las Empresas? ¿la Familia?….

Un país de contrastes, pero absolutamente fascinante. Después de casi tres semanas recorriendo sus tierras, nos ha dado la oportunidad de conocer “otra forma de hacer las cosas”, de conocer lo “desconocido” y quizá de conocernos más a nosotros mismo.

Hemos prometido no dar consejos … pero si vais a Japón, no os podéis perder el atardecer en Miyajima!!! 🙂

L.B & C.A

Canción: “Holding all the roses” Blackberry Smoke

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Category: Viajar
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