El paraíso de Colombia es Bogotá… en Navidad

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Recuerdo Madrid en agosto, es otra ciudad, una urbe semivacía en la que casi era posible ver la Gran Vía desierta, como en la famosa escena de la película Abre los ojos. Sus calles solo son transitadas por turistas valientes, o irresponsables, dispuestos a soportar 40 grados a la sombra, sin más remedio que las fuentes, el abanico y la cervecita fría.

Para muchos residentes de la capital, madrileños o no, quedarse en la Villa en agosto es poco menos que un castigo, por eso millones de personas inician un éxodo masivo hacia la costa o a cualquier otro lugar lejos del asfalto, el periodo vacacional más importante de España no se concibe sin disfrutar de la playa y la brisa marinera.

Yo debo ser uno de esos raritos que disfrutaba Madrid en agosto, quizá porque ir al trabajo cuando todo está a medio gas se disfruta más, quizá porque no tenía que pelear para encontrar sitio en la terrazas, quizá porque no había tráfico y en el metro no existía la hora punta, quizá porque la vida en general tomaba otro ritmo…

Siempre que las circunstancias me lo han permitido, he disfrutado mis vacaciones en noviembre, febrero, mayo o cualquier mes ‘X’, y convertí en tradición quedarme cuando todos escapan.

Aquí, el agosto de Bogotá es la Navidad, ¡Bendita Seas! Durante casi 3 semanas me convierto en fan número 1 de esta ciudad, bueno…yo y unos millones de personas más. Te levantas con otra cara, vas al trabajo con otro ánimo, todo es más rápido, todo es más bonito, la gente es más educada…y descubres que, durante unos días, la vida puede ser maravillosa.

Sí, son 3 semanas en las que no te juegas la vida cruzando ciertas calles, y no tienes que esperar una eternidad para comer en tu restaurante favorito, y los que tienen un Porsche, un Maserati o un Ferrari pueden por fin exhibirse en la Carrera Séptima y descubrir que, efectivamente, alcanzan los 120 km/h.

Si a todo esto le unimos que las frecuentes lluvias que riegan Bogotá buena parte del año desaparecen y dan paso a preciosos días soleados, tenemos una combinación que crea un éxtasis colectivo difícil de imaginar en la capital en cualquier otra época del año.

Estos días es habitual escuchar en las calles bogotanas frases como: “Espero que todos los que hayan salido no vuelvan” u “Ojalá la Navidad durara 6 meses, seríamos una sociedad mejor”.

Como ya sabemos que esto no va a suceder solo queda asumir la realidad y prepararse para el retorno masivo de personas, coches y estrés general el próximo 12 de enero. Hasta entonces, disfrutemos al máximo de cualquier forma, dentro o fuera de Bogotá.

Category: Lugares
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