Esto es Brasil (2da parte)

Ya en Buenos Aires tengo nostalgia del viaje y continúo con el relato de los días que siguieron en Brasil. La primera parte está acá.

En Cabo Frío nos quedamos en total 20 días. Nos atrapó y pudimos habernos quedado más si no fuera por la llegada del carnaval y en mi caso la insuficiente venta. Un día fuimos a un paseo en barco en Arraial do Cabo. Antes de empezar a escribir me quedé sin palabras. Hermoso. Las playas de arena blanca por las que pasa son increíbles. El mar por momentos transparente, por momentos turquesa y hasta incluso azul francia. Morros, piedras que se meten en el agua, grutas, pinos, cactus. Una geografía tan pretenciosa como inmensa que deja a cualquiera asombrado. Desde el puertito salen varios barcos que realizan este tipo de paseos durante todo el día, con más o menos servicios y prestaciones, todos recorren la zona. Nosotros fuimos al muelle y nos metimos en el primero que salía. Por supuesto me pasé todo el tiempo sacando fotos y cada vez se ponía mejor. Volví a tierra con una sonrisa de oreja a oreja.

Gruta azul

Gruta azul en Arraial do Cabo

El último día ya dejamos de trabajar y fuimos a pasarlo a Praia do Peró, muy cerquita de Cabo Frío. Una playa tranquila, con menos gente y bastantes dunas. El pueblo es pintoresco, muy bien cuidado, con árboles y bellas casitas. Al lado se encuentra la pequeña Praia das Conchas.

Kangoo-almuerzo en Peró

Kangoo-almuerzo en Peró

Nos despedimos del barrio que nos amparó y nos retuvo tanto tiempo y continuamos viaje, ahora ya con dirección sur. Llegamos a Río de Janeiro antes del mediodía. Dimos unas vueltas por el centro y fuimos hacia Barra da Tijuca. Luego volvimos para ir al Cristo pero se nos hizo tarde nuevamente como a la ida y lo dejamos para el día siguiente.  Fuimos a buscar hospedaje y conseguimos en el barrio de Saúde, donde a la noche había un encuentro de la comunidad afro. Al otro día fuimos primero al Morro da Providencia en el barrio de Gamboa, ya que habíamos visto el teleférico para subir y nos dio curiosidad. Me sorprendí muy para bien que sea un servicio gratuito. Así que sin pensarlo subí y di una vuelta en él. Luego me enteré que oficialmente en ese morro surgió la primera favela de Brasil, ya que es una zona portuaria y ahí se instalaron, de manera precaria y en teoría transitoria, soldados que habían retornado de la Guerra de Canudos en 1897. La palabra “favela” proviene de un gran arbusto que cubría los morros de varias regiones, entre ellas la de Canudos, en Bahía. Estos primeros pobladores del Morro da Providencia lo llamaron en ese momento Morro da Favela, término que se extendió a otras comunidades o barrios marginales.

Morro da Providencia

Morro da Providencia

Luego fuimos al fin a conocer el Cristo Redentor, ubicado en la cima del cerro Corcovado. Dejamos la kangoo frente a la estación Cosme Velho y nos tomamos el tren que llega muy cerquita de la cumbre. Lamentablemente ese día la estatua estaba envuelta en una nube, aunque viendo el lado positivo no tuvimos nada de demora para acceder. De todas maneras, por momentos salía el sol y la imponente figura se asomaba. Aunque la ciudad desde ahí arriba no pudimos verla. Una lástima, ya que una de las cosas que más me asombró es que desde cualquier punto en donde nos encontrábamos podíamos ver al Cristo.

En los pies del Cristo Redentor

En los pies del Cristo Redentor

Regresando en el tren del Corcovado

Regresando en el tren del Corcovado

Después de un buen rato allá arriba, regresamos en el trencito y dimos una vuelta por ese barrio, que junto con el de Laranjeiras constituyen una zona residencial, de construcciones antiguas. Esas fachadas coloridas y desgastadas, rodeadas de jardines y plantas que piden más espacio, tienen su encanto propio. Así, por ejemplo, descubrimos la residencia donde funcionó la primera farmacia de Río.

Primera farmacia de Río

Primera farmacia de Río

Dejamos esta ciudad cosmopolita y seguimos viaje. Por supuesto que me queda pendiente seguir conociéndola y disfrutándola más profundamente. Será en otra ocasión, sin dudas. Aunque no nos dejó ir tan fácil, ya que nos abrumó de nuevo con sus autopistas. Finalmente salimos con dirección a Sao Paulo. Otra vez el tránsito en la ruta y la noche que se aproximaba nos hizo parar en el pueblito de Piraí, donde nos quedamos hasta el día siguiente. Luego seguimos el trayecto, pasamos por esa gran metrópoli sin entrar, y llegamos a Assis, donde descansamos esa noche. Fue intensiva la vuelta, muchos kilómetros juntos. La siguiente noche la pasamos en Santa Terezinha de Itaipú, para llegar finalmente a Foz do Iguazú. Dimos un paseo de compras por Ciudad del Este, y sufriendo el acoso de los vendedores no duramos mucho. Ese mismo día cruzamos a Puerto Iguazú, ya en nuestro país. Pero ese será el próximo relato. Ahí mismo y con lagrimitas a punto de caer, se terminó nuestro paso por la tierra brasuca.

Category: Lugares
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