LAS ESTRELLAS DE LOS MÁRTIRES

“Crecemos inmersos en ese polvo cósmico de creencias, valores y objetivos sociales que dan orden y sentido a nuestro mundo. Seguramente en otras Galaxias, las cosas se ven de otra manera”

José Luis Rubio y Gema Puig.

¿Cuantas veces te has quejado de tu vida? A veces nos sentimos atrapados en un laberinto sin salida. Amores y desamores, compromisos sociales, dificultades  económicas, soledades, preguntas sin respuestas,violencias continuas que van y vienen, personas y vivencias que nos cuesta entender; pero ante todo a veces creemos que lo que vale es sobrevivir  día a día.

Hace un par de años atrape una estrella, la guarde en un cofre dorado y no he querido soltarla. Podría ser la estrella del norte, la estrella azul o la estrella del sur. Pero su verdadero nombre  es Aida. La estrella transformada en mujer nos ha iluminado el camino en los Mártires. -Localidad de Bogotá – junto a la gran estrella y en compañía de otras mujeres nos dimos a la tarea de encontrar otras estrellas entre la fría oscuridad de esta localidad . Era una tarea difícil porque la oscuridad esta llena de tráficos  desconocidos, y las estrellas que buscábamos habían perdido su brillo por tantos maltratos, con heridas profundas e inimaginables … Hombres que las domaron, con gasolina, con puños, con golpes, gritos, encierros, otras fueron sacadas de sus tierras, violadas, y ultrajadas… Estas estrellas tenían en medio de todo un leve brillo y debíamos encontrarlas con urgencia.

Era tanta nuestra ilusión que la noche del 25 de noviembre del 2014 salimos vestidas de naranja para que el brillo de nuestros chalecos las atrajera, llevamos globos y caminamos entre la zona de tolerancia que las albergaba. Pero ese pequeño acto no bastaba había que continuar en la búsqueda. En marzo de 2015 lo volvimos a intentar pero aún nada más pasaba.

La gran estrella encontró que  se reunían casualmente en una casa. Muchas tenían  miedo de ser identificadas, porque el trabajo que realizaban no era del agrado social. Otras sentían que sus visitas aquel lugar era una forma de respirar a sus propias realidades.  En esta casa encontramos a la Estrella Polar, se había escondido allí,  al principio con desconfianza pero luego su brillo  que era tan grande empezó a irradiar en el leve brillo de las maltratadas estrellas que la seguían. Empezamos a descubrir que cada vez que todas se reunían su brillo aumentaba y se acrecentaba. Podían reír, llorar, cantar, pintar, actuar y que juntas la vida empezaba a tener otro sentido.

En Agosto de 2015 la estrella guardada en mi cofre dorado se alió con la Estrella Polar y otras estrellas menores, y claro como yo no suelto a mi estrella entonces la seguí. Nos juntamos y a trabajar se dijo, pero  en ese tiempo pensaba  ¿Cómo recocer  el verdadero valor de las estrellas que habían dejado de brillar?  ¿Cómo no juzgar la vida de aquellos seres? era un reto.

Crecemos con creencias y valores que nos impiden acércanos a otras personas y más si sus oficios y vidas no son como las nuestras; pero lo que no entendemos es que cada ser trae un mundo de dolores en su  propio cuerpo, sus experiencias son tan difíciles que nos cuesta ponernos en sus zapatos.  Por que son zapatos que quemarían, arderían y dejarían yagas profundas.

Hoy valoro el brillo de mi estrella y de todas las estrellas de los Mártires, cada vez que estoy con ellas siento que mi vida se reinventa, ellas me transmiten sabiduría, amor, ternura, ellas iluminan mi caminar. Pero deben saber que hay cazadores de estrellas, las asesinan para que nunca más  vuelvan a brillar.

El viernes 18 de marzo del 2016 recién baje del avión, descargue mi maleta, me cambie de ropa dejando como siempre el tradicional chaleco naranja para irle a gritar a los cazadores de estrellas… “Qué vestidas o desnudas nuestra vida se respeta”.. Gritamos una y otra vez … “Por nuestros derechos no queremos más feminicidos en esta ciudad ¿Que quien la violo? ¿Qué quien la mato? son crímenes impunes que nadie vio… Dos días antes una de nuestras estrellas  fue cazada y degollada. Todas salimos al lugar de los hechos y en un acto simbólico con el agua, las plantas y la luz nos despedimos de ella… Fue un sentido acto de humanidad que nos permitió brillar como nunca, pero nunca olvidare al niño que gritaba y cargaba la pancarta conmigo, era su hijo, diciendo que su madre no merecía que la mataran. Esta estrella ahora brilla en el firmamento y las que seguimos aquí no pararemos  jamás de luchar por nuestro derecho a existir, a ser reconocidas y que valoren nuestras vidas sin importar el oficio, el sexo, la edad, el credo, la etnia o el color de la piel.

 “De mi cuerpo a la ciudad una construcción para la paz.”

Gracias  Sindy, Gracias Aida, Gracias Nicolas, Gracías Kelly, Gracias Milena, Gracias Angélica Acosta, Gracias María Gabriela, Gracias a todas las estrellas de los Mártires.

 

Category: Lugares
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