Lecciones De Viaje. De Guayaquil a Baños

El primer bus solito en este viaje, un lindo paisaje, muchos pensamientos en la cabeza y nuevas oportunidades en mi futuro más cercano, miraba el ventanal enorme y pensaba.. “esta es mi vida, soy un viajero, no tengo tiempos ni fechas limites, este es mi destino (tal vez)”, de ahora en más… a mirar para adelante!
Venia meditando sobre el blog, sobre la dirección que toma, lo que espero de el, de que me gustaría compartirles mas del lado de tragos y no tanto de los caminos, o al menos incluir mas del otro lado, de como se me complica; Intentare incluir mas ese lado también.

El viaje fue completamente normal, sin mucho para contar, volvía a ese monstruo de terminal que parecía un aeropuerto, hasta tenía un supermercado!.
Guayaquil me recibo con un calor increíble, un par de preguntas en bus para saber como llegar a destino, el centro. Encontrar hostel fue bastante dificil, eran pocos los baratos y no eran baratos, estaba un poco desencajado de mi viaje la verdad, desorientado, no tenia contactos, conocidos, seguro había opciones baratas, si hablabas con artesanos y con malabaristas, lo que yo siempre hacia pero en esa situacion con calor y la mochila encima me rendí al único hostel y mas barato que encontré, 20 dólares…. no saben lo que me dolió pagarlo, pero al mismo tiempo no me importo, fue extraño, pero lo sentí como un mimo para mi mismo, tenia hasta desayuno incluido, me dedique a pasear, a hacerme un piercing, no trabaje, no vendí nada, mucha flaca la verdad, simplemente no lo sentí.
Al otro dia me encontraba un poco perdido sobre que hacer.. hasta que me ubicó la chica de la recepción, una pequeña charla con ella me puso de vuelta a la ruta, me hablo de Baños, un lugar hermoso, que no quedaba lejos, pero implicaba moverme y eso para mi era un gol de media cancha en ese momento, me pase el segundo día paseando, hablando con gente del hostel, y muuuuuy relajado, escribiendo para ustedes también!.
Era hora, pasee por toda la ciudad, vi la final del partido de la Copa América, y el sabor amargo fue doble, porque perdimos y porque me tocaba mirarlo solo. No quedaba otra,
La ciudad es bella, la avenida principal me recordaba de alguna manera a Miami, y no estoy seguro de que sea un cumplido, particularmente no me gusta Miami.
Aunque perderse en las calles vale la pena, en especial si subís un poco al cerro, donde esta lleno de casitas de colores, una combinación hermosa entre mi hermoso San Telmo y Caminito.
Directo de vuelta a la terminal de Guayaquil, con una idea fija, llegar a Baños, el paraíso de los deportes extremos baratos!.
Debo aclarar que en este tramo deje de hacer dedo, la verdad es que tenia pensado hacerlo pero no me daba mucho las fuerzas mentales, no estaba bien metalizado, ESO. Un desperdicio ahora que se que ahí el dedo sale re bien pero bueno, es parte de lo que me tocó vivir.
Ahí mismo en la terminal comí la mejor empanada de todo Ecuador hasta la fecha.. una pena que solo compre una.
Mientras esperaba divise una “gringa”, bonita, con cara de inglesa y comiendo McDonald’s, esperábamos el mismo bus, el mismo estaba repleto de locales, de hecho éramos los únicos abordo que no éramos colombianos y curiosamente estábamos a un asiento de distancia, con el pasillo dividiéndonos.
La luz apagada en la noche nos dejaba disfrutar de una película, pero nos negaba la oportunidad de leer. Vi la película, cómica y en español, no dejaba de mirar a la chica que también la miraba, y me preguntaba que tanto entendería de todo eso que se decía.
Al bajar cruce rapido unas palabras con ella, mientras se abalanzaban los vendedores de hostel, yo quería saber si tenia algun dato de hostel, de donde era y efectivamente era de Inglaterra, en su libreta tenia anotado un hostel y fuimos a verlos juntos, cruzamos un par de palabras en el camino y el típico interrogatorio casi cliché de viajeros, de donde sos, de donde venís, a donde vas y hace cuanto viajas, casi de memoria y en ese orden son las preguntas.
La noche estaba humedad, había llovido y caminar en ojotas casi me vale una patinada fea. Llegamos al hostel, 8 dólares era el precio, pero estaba bastante bien, con una hermosa terraza, así que ahí nos quedamos y nos toco compartir cuarto. Ambos muertos de cansancio nos limitamos a dormir.
Al otro dia, me limite a dar vueltas por Todo el centro que era verdaderamente hermoso , como una joya incrustada en un valle montañoso y rodeado de cascadas, que más se podía pedir?
Camine unas cuadras y una cascada hermosa se mostraba frente a mi, de esas por las que tenes que caminar un día entero para ver, ahí a metros del centro.
El clima húmedo se mezclaba con una temperatura completamente aceptable, era medio tropical, al menos a mi parecer.
Era hora de moverse!, y encontré que ahí existía algo llamado swing jumping, con la misma idea del bungie pero con un arnés a la cintura en lugar de a los pies, la idea era saltar y al caer en lugar de rebotar, te balanceas de un lado al otro. $20 dólares era el precio por el salto del puente más alto, 120m de altura a un río lleno de piedras, lo pague y al instante me dice “bueno vamos”, ósea…YA capaz uno no espera que sea así nomas, al menos yo no. caminamos, si caminamos porque era a metros de donde estaba. En pocos minutos estaba ahí parado, mirando el río lleno de rocas, y yo parado en una pequeña plataforma, lleno de dudas y miedos, considerando la posibilidad de no hacer el salto, en pocos momentos me encontraba gritando y enfrentando el aire contra mi cara, lleno de frente al precipicio, con expectativas,de que era lo que seguía, cuando dejaría de caer. Increíble la sensación, era lo que me hacia falta, me asuste mucho al hacerlo pero creo que si me tocara otra vez, saltaría, haría algo más, ese momento de libertad fue increíble, del tipo del que uno puede volverse adicto. El día seguía, seguido de eso fui directo a buscar una bici que alquilaban por 5 dólares el día y la idea era recorrer la ruta de las cascadas hasta el famoso Pailon Del Diablo, ciertamente un día aventurero, me puse el casco, guarde el mapa que nunca use, y me dedique a pedalear, el camino me envolvió en lluvia molesta, pero la bajada y los paisajes eran ciertamente algo que no debía perderme, hasta sufrir un accidente en el camino, me caí y me lastime la rodilla , nada que me haya impedido seguir camino y así fue.
Los paisajes fueron increíbles, las cascadas algo que uno no debería dejar de hacer, y el premio final al llegar, una empanada digna de competir en las empanadas mas grandes de mundo.
El día fue increíble, lleno de satisfacción personal, eso me hacia falta para entender por que yo viajo, que busco en mi vida, eso fue plena motivación.
Al otro día había más por hacer, ir al columpio del fin del mundo, también conocido como “la casa del árbol”. un viaje sencillo en bus, y una entrada de 1 dólar me dejo sentarme en ese columpio, mirando las montañas mientras se dejaban cubrir por montañas, mas paisajes indescriptibles.
Este lugar fue increíble, lo que quieras hacer, swing dumping, bikinig, canopy, escalada, escalar una cascada, lo que busques esta acá, combinado con un centro hermoso mezclado casi de manera perfecta con el medio ambiente que lo rodea. Sin duda un lugar que no pueden dejar de visitar!! (aunque no soy del tipo que da esos consejos jajaja)
Es hora de seguir camino, Guayaquil me enseño que las oportunidades nacen de cosas tan sencillas como una conversación aleatoria con un desconocido y Baños me enseño que viajar puede curar muchas cosas, desde la herida que me hice en la rodilla que me hice en la bici hasta las heridas de amor. VIAJEN!
Gracias por seguir leyendo, pronto seguiré subiendo mas cosas, tengo un par de ideas nuevas para el blog pero me cuesta ponerlas en orden. Ténganme paciencia.
Saludos desde Cartagena!!!

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Category: Viajar
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