Lo mejor de Atenas en un día.

Todavía recuperándome de la profunda depresión post-vacacional por la vuelta a la rutina tras un viaje tan fantástico como el que hicimos a Grecia me decido a escribir la primera entrada de las…¿3?¿4? que escribiré sobre nuestro viaje al país heleno. Espero que esto me sirva de terapia de choque. Indudablemente es un país que merece la pena de verdad. No sólo por su historia, sino también por su entorno natural, su mezcla de culturas y, también hay que decirlo, por su gastronomía.

Como primer post voy publicar el itinerario de un día que hicimos en Atenas. Dado que quisimos dedicar más días a Creta y a Rodas, decidí darle un vistazo rápido a la capital helena, así que diseñé este “tour” por las atracciones más emblemáticas de la ciudad, que cubre todo lo indispensable en menos de un día. Allá vamos:

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Mapa que recoge “el ajo” de la ciudad de Atenas, el núcleo en el que se centra este itinerario.

Todo viaje a Atenas comienza normalmente en el aeropuerto Eleftherios Venizelos. Una vez aterrizados, dejamos las maletas en la compañía Care4bag (en el mismo aeropuerto, en “Llegadas” al final del pasillo principal), que por un precio muy competente te guarda la maleta y otros enseres a buen recaudo y así te olvidas de tener que llevarlas arriba y abajo durante todo el día. Dejo el link para los interesados, con precios detallados (nosotros las guardamos 18 horas por 8 €):  http://www.care4bag.gr/

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Las seis cariátides vigilan la ciudad de Atenas desde lo alto

Para ir desde el aeropuerto hay dos opciones básicas. La de los Lannister, véase el metro, con unos precios abusivos (ronda los 10 € de ida y vuelta) y horarios bastante restrictivos. El metro debe tener asientos de platino y cuerno de unicornio porque si no, no me explico el precio. La opción correcta, y que te lleva desde la terminal de salidas hasta la misma plaza Syntagma en unos 20-30 minutos es el Autobús X95. Lo mejor, que opera las 24 horas del día. Además, el bus es gratis si presentas tu carnet de estudiante; de lo contrario, el precio son 6€ para un billete de ida y vuelta.

Bueno bueno bueno. Pues el X95 nos dejó en la Plaza Syntagma, el corazón de Atenas. Allí se localiza el Parlamento griego (donde se produce el famoso cambio de guardia ante la Tumba del soldado desconocido). Una vez nos orientamos, nos dirigimos a nuestra primera parada, el archiconocido Acrópolis de Atenas.

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Los guardias del parlamento dándolo todo

Desde la Plaza Syntagma tomamos la calle Mitropoleos, luego pasamos junto a la Catedral de Atenas (Mitrópoli, obviamente ortodoxa) y nos adentramos en el barrio de Plaka, callejeando un poco hasta empezar a ascender por la colina del Acrópolis.

El acceso al Acrópolis se encuentra en la cara oeste de la colina. Hay una caseta donde venden las entradas (gratis para estudiantes lo cual es un puntazo, 12 € si no tienes carnet… hachazo). Al adentrarse en el Acrópolis lo primero que uno ve son los Propileos, ya de por sí bastante impresionantes. Sin entrar en muchos detalles, pues para eso ya están las guías oficiales, en el interior podéis admirar el famoso Partenón (y sus omnipresentes andamios metálicos), el templo de Atenea Niké, el Erechtion y sus cariátides y unas vistas panorámicas impresionantes de la vasta ciudad de Atenas.

Tras dedicarle su debido tiempo al Acrópolis (más de una hora en mi opinión es pasarse, además del agobio de turistas que están por todos lados), podemos salir del complejo y avistar desde lo alto los restos de dos teatros griegos: el Odeón de Herodes Ático y el Teatro Dionisio.

Bajando la colina hasta la calle Odos Dionissiou Areopagitou podremos obersvar estos teatros de cerca. La Odos Dionissiou Areopagitou es una calle peatonal muy interesante, pues recorriéndola en dirección oeste tendremos acceso a la colina del Areópago y la colina de Pnyx, y recorriéndola hacia el este encontramos el Museo de la Acrópolis (vale la pena visitarlo, la propia entrada del Acrópolis sirve también para el museo) y el Olympion. Dedicamos un buen rato a caminar por esta calle, me pareció de largo la más bonita de la ciudad, no estéticamente, sino por el hecho de contener en cada rincón un pedazo de la historia/esencia de la Grecia Antigua.

La Odos Dionissiou Areopagitou desemboca hacia el este en el Arco de Adriano y Templo de Zeus Olímpico (el Olympion). También merece la pena echarle un vistazo. Es gratis para estudiantes, para los no estudiantes no me fijé en los precios pero no debería superar los 3 €.

Una señora tortuga de tierra se paseaba por las ruinas del Olympion

La sobredosis de ruinas e historia no había acabado, pues tomamos la calle Tripodón (vaya nombrecito de actor porno) y retomamos nuestros pasos a través del barrio de Plaka para ver la Torre de los Vientos y el Ágora Romana (o lo poco que queda de ella). Sinceramente, no creo que valga la pena entrar dentro (mucho menos pagar una entrada), desde arriba se ve todo lo que hay que ver y no es que quede demasiado en pie. Llamadme rebelde si queréis.

Callejuelas del Barrio de Plaka. Torre de los Vientos junto al Ágora Romana

Desde el Ágora Romana, tomando la calle Adrianou, conectamos con otro ágora mucho más interesante, obviamente el Ágora Griega. Aquí hay más jugo que sacar, tenemos como puntos interesantes el  Stoa de Atalo (que alberga un museo con piezas bastante interesantes) y el Templo de Hefesto (Hefestión). Además, hay vistas muy chulas del Acrópolis desde el Hefestión. De nuevo, demos gracias a la política cultural de Atenas, es gratis para estudiantes y 4 € si no perteneces al sindicato estudiantil.

Tras la maratón y sobredosis Historia Antigua, realizamos una parada técnica para comer en un restaurante típico en Plaka: el Kouklis Ouzeri (To Yerani), en la calle Tripodón, número 14 (parece que insista con el tripodón eh). Bueno, bonito y barato. Como curiosidad, en vez de sacarte un menú impreso, el camarero te sacaba una bandeja gigante con todos los platos del día y tú elegías lo que más te gustaba, sirviéndolo al momento. Forma bastante curiosa de pedir (y peligrosa por eso de comer por los ojos), pero que fue muy satisfactoria. Nos pegamos una buena cebada y al final nos sacaron Baklava (postre típico) y chupitos de Ouzo (bebida alcohólica típica, del estilo orujo). Próximamente dedicaré un post a la gastronomía griega, así que no entraré en más detalle picarones.

Con la panza llena, tocaba la parte más relajada del itinerario. En primer lugar nos dejamos caer por la Plaza Monastiraki, una de las más importantes de la ciudad. No es gran cosa, pero a su alrededor tiene un “Flea market” (mercadillo de antigüedades y objetos de segunda mano) y varias calles con bazares y tiendas caza-turistas con souvenirs. Nos dimos un paseo por los bazares, callejeamos un poco por el barrio de Psiri (al norte de Monastiraki, con ciertas reminiscencias al barrio del Carmen en Valencia) y nos tomamos un café griego y (otra) baklava con helado en la pintoresca en plaza Iroon.

De vuelta a la Plaza Syntagma tomamos la calle Odos Ermou, que recorre el centro de Atenas de oeste a este, siendo el sitio perfecto para hacer tus compras, comerse un kebab gyros o visitar la iglesia ortodoxa de Panaghia Kapnikarea. Odos Ermou desemboca en la plaza Plaza Syntagma y desde allí emprendimos la marcha hacia la última parada de nuestro itinerario: el monte Lycabetus. Dicha elevación es el punto más alto del centro de la ciudad (300 m), y desde la cima se tienen unas vistas privilegiadas de Atenas.

Para llegar hay que tomar la Avenida Leoforos Vasilissis Sofias desde Syntagma, y desde ahí, girar a la izquierda para adentrarse en el barrio de Kolonaki (el barrio con “pasta” de Atenas, lleno de boutiques de lujo y restaurantes muuuuy hipster-modernetes). Una vez ante el monte Lycabetus, hay dos opciones. La primera es pegarte el pateo y subir centenares de escaleras hasta llegar a la cima, luchando contra el viento que azota la ladera en todo momento. Es un camino bonito y con un bosquecillo, pero después de horas de visita de la ciudad estábamos que tirábamos el hígado. Además hacía un viento infernal. La segunda opción es usar un teleférico (de eso me acabo de enterar ahora buscando información sobre el sitio, yo la verdad que el teleférico no lo vi por ninguna parte) como buenos turistas de USA. De un modo u otro la dura subida es recompensada por unas vistas espectaculares de 360º de toda la ciudad y un atardecer majestuoso sobre el Acrópolis ¿a qué suena bien eh? Desafortunadamente, a nosotros nos pilló un día de niebla a lo The Walking Dead y un viento súper incómodo, así que no pudimos disfrutar de la vista al 100%. Aún así muy recomendable, con buenas condiciones ES una pasada. Aquí las fotitos:

Con el monte Lycabetus dimos por zanjada nuestra visita a la ciudad. Una ciudad que pese a no destacar por la limpieza o belleza de sus calles, conserva uno de los mayores tesoros de la historia de la Humanidad. Si Sócrates o Pericles se levantaran de su tumba no estarían muy orgullosos de lo que verían. Aún así, Atenas es una ciudad que todo amante de la historia antigua, en especial de la cultura grecorromana, disfrutará. Y como tal, yo me lo pasé pipa explorando sus ruinas, museos y callejuelas.

Punto y final de la primera entrada sobre el viaje a Grecia. En breves, mi relato sobre la isla de Creta, lo más top del viaje.

θα σε δω αργότερα

 

Category: Viajar
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