Los cubanos y sus ansias por descubrir

Después del choque de los precios y aprendiendo siempre a regatear y a buscar las alternativas locales para no arruinarme en el intento de descubrir el país, mi atención fue centrándose en lo realmente importante: Su gente, sus costumbres y su cultura.

Cuando ven que no eres de los suyos su primer impulso es camelarte con el fin de conseguir algo, ya sea una copa, una cena, una comisión por llevarte a consumir a algún local… Porque al fin y al cabo es una realidad que no se les puede negar que, por muy ajustado que sea el presupuesto del viajero que aterriza en Cuba, siempre tendrá más que cualquiera de ellos. Pero también es cierto que unos turistas más que otros, y eso es lo que les cuesta comprender.

Y cuando después de un rato de negativas simpáticas entienden que no eres de los que van con el fajo de billetes en el bolsillo, alojándose en un hotel de todo incluido, moviéndose con tours guiados, con ganas de beber ron hasta reventar ni creerse atractivos bailando salsa con más pena que gracia, entonces llegan las conversaciones interesantes, dejándose llevar y abriendo paso a la realidad de sus pensamientos. Y es muy interesante lo que se puede llegar a descubrir.
He tenido la gran suerte de toparme con variedad de personalidades pero todas con un factor común: Querer la libertad de conocer mundo. Y es que creo que éste es el peor inconveniente con diferencia de haber nacido en Cuba. Porque no se trata solo de que el coste de cualquier vuelo sea poco asumible para muchos, si no que además se incrementan sus dificultades para moverse por la necesidad de solicitar visados que requieren de demasiado dinero y condiciones y absurdos requisitos que, sin disimularlo apenas, destacan el poco interés por parte del país por potenciar la libertad de movimiento de su gente. Y es una pena, porque el efecto provocado es que aquellos que sí consiguen salir lo hagan para no volver. Y los que no lo consiguen pierden sus energías por crecer y potenciar su mundo interior. No tener libertad de movimiento exterior limita inevitablemente la expansión de la mente.
Pero un lema que me repitieron a todo momento y con el que me quedo es que “hoy es hoy para hacer lo que sienta y quiera. Mañana es muy lejano y quizá ya demasiado tarde”.

Category: Lugares
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