Los miedos de dejar todo para viajar

Cada vez que pienso en mi viaje siento miedo.

Miedo de alejarme de mis seres queridos; de no tener a mis viejos para compartir una charla, a mis hermanas como cómplices de lo que hago, a mis sobrinos para divertirme con sus tonterías, a mis amigas para festejar mi cumpleaños o para llorar por algo de lo que mañana seguro me reiré.

Miedo de renunciar a mi trabajo, no porque haya encontrado en él una pasión, sino porque me permite hacer cosas que disfruto y de las que de seguro tendré que privarme cuando esté en viaje. Miedo de vivir con lo justo, de no encontrar la forma de generar ingresos cada día.

Miedo de dejar mi departamento, de ya no tener un lugar para estar sola o invitar a quien quiera. Miedo de que me falte una cama cómoda cuando esté enferma y una ducha caliente cuando tenga frío.

Miedo al desarraigo: a extrañar los mates por la mañana, los asados al mediodía, las cenas pasadas las diez, las cucharadas de dulce de leche por la madrugada. Miedo de no saber expresar mis sentimientos en otro idioma, de que los demás no entiendan por qué me río o me enojo.

Miedo de cambiar, de descubrir que no soy la que siempre creí ser, de volver a barajar las cartas, de empezar otra vez. Miedo de que mi revolución revolucione a los míos: que no me reconozcan, que se asusten, y al fin verme obligada a encontrar otra forma de vincularme con ellos.

Miedo al regreso, al espacio en blanco en mi currículum, a la sensación de ya no ser de ningún lugar, a la necesidad de pedir algún favor. Miedo a convertirme en enemiga de la rutina, fanática de la incertidumbre y más adicta a los viajes de lo que ya soy. Y también tengo un contradictorio miedo a quedarme afuera, a no volver.

Pero entre todos esos miedos hay uno mayor, el de cargar de por vida con la duda de qué hubiera pasado si  lo dejaba todo para poder viajar. ¿Si soy valiente? Yo creo que todo lo contrario: viajo porque me aterra la idea de vivir con la incertidumbre de no haberme animado a hacer lo que hubiese querido, con la insatisfacción de no haber asumido el riesgo de perderlo todo para alcanzar un sueño.

Y a vos… ¿qué te da más miedo?

Category: Viajar
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