Menudo subidón de adrenalina azul!!

Detalle de una fachada azul en las calles de Johdpur.

Detalle de una fachada azul en las calles de Johdpur.

¿Has cruzado nunca un fuerte de más de 500 años de antigüedad que está en lo alto de una montaña en tirolina? Nosotros sí. Y, tal y como estás pensando, mola un montón. Estos son los dos principales atractivos de Johdpur, la ciudad que nos ha acogido apenas 24 horas y que nos sirve de antesala al safari por el desierto en camello que haremos entre el sábado y el domingo y donde no tendremos Internet para poder contaros la experiencia.

Johdpur es una ciudad cuyo especial encanto es el inmenso fuerte que corona una montañita y alrededor del que han ido creciendo las casas.

Vistas desde una de las plataformas desde donde nos hemos tirado en tirolina.

Vistas desde una de las plataformas desde donde nos hemos tirado en tirolina.

Hace centenares de años el maharajá que reinaba ordenó que las casas que fueran de brahmanes se pintaran de azul para diferenciarse del resto. Hoy en día muchos habitantes han mantenido esta tendencia y el barrio histórico cuenta con muchas casas decoradas con tonalidades azulonas. Le da un atractivo singular.

Vistas desde la terraza del hotel. Las casas son mayoritariamente azules. Al fondo, el fuerte.

Vistas desde la terraza del hotel. Las casas son mayoritariamente azules. Al fondo, el fuerte.

Nos hospedamos en un hotel que se construyó antes que el fuerte, nos explicó el dueño, aunque claro también entra la posibilidad de que nos esté tomando el pelo porque no tenemos dónde comprobarlo. El sitio se llama Sanahawa y es muy especial ya que parece que estamos en una película y según cuenta el ‘owner’ se construyó para acoger a los constructores del fuerte y a sus familias. Desde luego se ve antiguo ya que hay un montón de detalles y adornos en las paredes y es de un estilo que en nada se parece al resto de sitios en los que hemos estado.

Vistas de Johdpur desde lo alto del fuerte.

Vistas de Johdpur desde lo alto del fuerte.

Más azul por las calles.

Más azul por las calles.

Sí, sé que os estamos enredando y a vosotros lo que os interesa es esto de las tirolinas. Pues desde lo alto del fuerte existen varios cables que te permiten hacer un tour por el lugar de una forma diferente. A través de Flying Fox recorres seis tramos en los que te pega un subidón de adrenalina más por la altura que por la velocidad. Es muy seguro y nuestros guías fueron estupendos. Es cierto que al tratarse de una actividad distinta hay que pagar un poco más pero apenas nos salió por 20 euros los dos, unas 1.400 rupias por cabeza si lo contratas desde su página web.

Todo a punto para saltaaaar! :)

Todo a punto para saltaaaar! 🙂

Para mí, que tengo pánico a las alturas, ha sido una buena terapia de choque ya que la primera vez casi me tiré sin pensarlo para acortar el periodo de agonía. Clara, que ya lo había probado en Nicaragua y México, se lo ha pasado en grande con el recorrido y viendo mi cara de sufrimiento. Es un subidón y las vistas son espectaculares. De hecho cuentan con la segunda tirolina más larga de Asia con más de 300 metros de cable que cuelgan entre dos montañitas y en medio hay un lago repleto de peces de un tamaño descomunal quizás alterados genéticamente ya que su tamaño no es normal.

Un selfie con mi monitor. Se ha echado a reir cuando le he dicho que tenía miedo a las alturas.

Un selfie con mi monitor. Se ha echado a reir cuando le he dicho que tenía miedo a las alturas.

Tras el paseo aéreo nos pegamos un señor desayuno en la terraza del hotel que cuenta con unas vistas del fuerte muy bonitas y en las que se pueden ver muchas casas azules.

Así las cosas, nos despedimos hasta nueva orden porque en los próximos días no estaremos disponibles. Escribo muy emocionado porque voy a cumplir otro de mis sueños, dormir en el desierto cubierto por un manto de estrellas, así como ver la salida y la puesta de sol.

Ha sido una experiencia brutal!

Ha sido una experiencia brutal!

Más vistas de tirolina.

Más vistas de tirolina.

IMG_1157Parece que definitivamente nuestro viaje ha cambiado hacia mejor y nos toca realmente disfrutar, aunque hemos aprendido que nunca se debe bajar la guardia. Hasta que nos volvamos a leer…

Namasté!

Category: Viajar
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