Mi viaje a Capadocia, tres días de película

Ya entrada la noche, al llegar con mis amigas a la estación de ómnibus de Estambul, me sentí en medio de una película: decenas de personas saltaban, gritaban, cantaban, tocaban bombos, encendían bengalas, disparaban tiros al aire, revoleaban a jóvenes por el aire como a novios en un casamiento, y se agrupaban frente a ómnibus para impedir que abandonaran la estación. Entre la multitud, no había quien hablara español o inglés como para explicarme si aquello era un festejo o una protesta, y en cualquier caso a que se debía. 

Con algo de miedo subí al ómnibus que me llevaría a Capadocia, una región del área central de Turquía, a más de setecientos kilómetros de la capital. A lo largo de las once horas de viaje casi no pude dormir ya que cada dos por tres el ómnibus se detenía en paradores para que los pasajeros pudiéramos ir al baño, en estaciones para que bajara y subiera la gente (siempre hombres, no había más mujeres que mis amigas y yo), y hasta en medio de la ruta para que dos policías pidiesen documentos, revolvieran bolsos y cacheasen a quienes les parecían sospechosos.

Mi sensación de estar en medio de una película se intensificó al llegar a Capadocia, ya que su paisaje es la escenografía perfecta para una película de ciencia ficción: formaciones rocosas modeladas de manera insólita y caprichosa tras años de erosión, algo que se conoce como “chimeneas de hadas”, accidentes geográficos con forma de columna y con algo como un sombrerito en la punta. Blandas, maleables, estas formaciones fueron excavadas a lo largo de siglos por los habitantes de la región para crear cuevas, cavernas, túneles y hasta ciudades subterráneas de varios de metros de profundidad, con capacidad para miles de personas.

DSC_1016

DSC_1000

IMG_3395

Mis amigas y yo, recién llegadas a Capadocia

A cada paso mi asombro crecía: caballos que galopaban solos, personas que comían panes gigantes, árboles de los que colgaban ojos turcos de la buena suerte, templos construidos adentro de cuevas, muñecos de extraterrestres que custodiaban una tienda en medio de la nada. Caminé por túneles tan angostos que no cabía más que una persona; con una linterna me adentré en cuevas oscuras y hasta recorrí establos, comedores, cocinas, bodegas, cisternas de agua y áreas habitacionales de una ciudad subterránea abandonada.

DSC_0997

DSC_0238

IMG_3532

DSC_0244

Tiendas custodiadas por extraterrestres, árboles de la buena suerte, panes gigantes, túneles en ciudades subterráneas…

Cansadas de caminar, con mis amigas decidimos hacer dedo para seguir nuestro recorrido. En donde estábamos casi no circulaban vehículos, y los primeros seis intentos tuvieron resultados negativos. Justo cuando nos dábamos por vencidas un hombre con cara de bueno que conducía un ochentoso auto familiar blanco se detuvo al costado de la  ruta y nos levantó. Jamás sabremos si entendió que pretendíamos ir a Göreme (un pueblito de Capadocia) o si por casualidad íbamos al mismo lugar, pero lo cierto es que, tras vanos intentos por comunicarnos y risas sin saber por qué, llegamos a destino.

cappadocia-underground-cities

DSC_0028

Viajando a dedo sin entender una sola palabra…

Mi último día en Capadocia me encontró a novecientos metros de altura, a bordo de un globo aerostático junto a otras diez personas, frente a un paisaje cada vez más dorado, intenso y mágico mientras amanecía. Cuando pensaba que la escena no podía ser más cinematográfica salió disparado un corcho y chorros de espuma volaron por el aire; a lo lejos, un gran cartel decía ““Will you marry me?” y entonces un muchacho lleno de nervios ofreció un anillo de compromiso a una joven oriental que, muerta de vergüenza, dijo “yes” frente a todos los presentes. La película de ciencia ficción que tres días antes había comenzado en la estación de ómnibus de Estambul, terminaba para mí como una tierna película romántica.

DSC_0070

DSC_0156

DSC_0164

Que le pidan casamiento a una oriental arriba de un globo aerostático con esta vista. ¿Una película? Igualito pero no. Es real y así es el amor 

Si querés ver más fotos de Capadocia date una vuelta por mi Instagram

Category: Viajar
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.