Nosotros, los eternos viajeros

Cracovia Celeste

Foto: Claudia Gené

Celeste Bena de Rette | Viajar con la mente, con el arte, a la montaña, a la ciudad, escaparnos, huir, perdernos, encontrarnos, reencontrarnos.

Todo esto resume algo que todos hemos hecho, sin darnos cuenta muchas veces de que lo que hacíamos era, precisamente, viajar.

Porque a lo largo de la vida existen varios tipos de viajes, empiezan cuando siendo unos bebés nos apoyamos en nuestras manos y en nuestras rodillas, y en un pronto intento de ser libres e independientes nos lanzamos a gatear, porque, seamos sinceros, todos nacemos con ese espíritu aventurero y expedicionario.

Y es que desde pequeños sentimos esa necesidad de movernos, porque el mundo en toda su dimensión a veces parece que se nos queda pequeño, ya no digamos una casa, o una habitación.

Y entonces crecemos y empezamos a decidir qué viaje nos apetece hacer. Quizás sea simplemente que nos apetezca vagar por nuestra ciudad,  quizás un viaje para visitar a un amigo o un familiar al que hace mucho tiempo que no vemos…o quizás necesitemos huir. Porque cuando las cosas cambian, cuando ves que tu mundo se desmorona, que no aguantas más, pensarás en huir. Y es que huir no siempre es la solución a nuestros problemas, pero, ¿por qué no? No hablo tampoco de exiliarte a otro país, o quizás sí, allá cada uno, pero puede ser también el simple hecho de salir de casa. ¿Quién te dice que fuera no encontrarás la solución a tus problemas?, o que conocerás a alguien que, casualmente, cambiará el curso de las cosas. Porque las mejores historias son las que se cuentan al llegar a casa. Las que cuentas al teléfono mientras miras una foto, o la que cuentas en la mesa a la hora de la cena. Y es que en cada viaje, nuestra vida puede cambiar, ya sea yendo hacia la casa de al lado, o a otro continente más lejano.

Cuando le conté a un profesor de Historia del Arte que estudiaría un máster en Periodismo de Viajes le conté que, aunque yo ya sabía la relación entre ambas, la gente no entendía qué tenía que ver una cosa con la otra, y aunque no lo había tenido en cuenta antes, su respuesta me confirmó que había hecho la decisión correcta: “También se puede viajar con el arte”. Y es que no todos los viajes tienen por qué ser físicos. Es posible que la mayoría de nosotros viajemos más usando la imaginación antes de conseguir dormirnos de lo que hemos viajado por ejemplo, fuera del país. Porque una obra de arte también puede hacernos viajar. ¿Quién no se ha sentido dentro de la noche estrellada de Van Gogh, dentro de la misma habitación que las Meninas de Velázquez o viajado a la escuela de Atenas de Rafael?

Y en otro orden de cosas, ¿Qué sería del viaje…sin la emoción previa del mismo? Se dice a veces que lo mejor del viaje es planearlo e imaginarlo, y es posible que muchas veces sea así, porque la misma idea de viajar, más si es a un lugar al que te gustaría ir, o con la gente que te gustaría, puede dejarte noches sin dormir.

No podemos olvidar tampoco a aquellos que viajan, emigran, aquellos valientes que lo dejan todo, quizás con gusto, quizás por obligación, pero se marchan. Y es que si eres uno de ellos, puede ser que llegues solo, cargado, y no encuentres piso. Que la angustia te envuelva, que la soledad te ahogue, que te entre el miedo, puede incluso que se te rompa el ordenador la misma semana en la que llegues a tu nuevo destino. Pero lo habrás hecho. Y eso es lo que importa. Porque como ya he dicho, las grandes historias se cuentan a la hora de la cena, y algún día, entre risas, tendrás alguien a quién contárselo, y te sentirás orgulloso, y valiente, porque al fin y al cabo, eres un viajero. Un expedicionario.

Y si quieres viajar a algún lugar, y no puedes, es que el momento no ha llegado. Pero mientras, ¿por qué no imaginarlo antes de dormir? Si no, como segunda opción, los libros también son buenos pasaportes a grandes aventuras.

En resumen, los viajes están en todos lados. Eres libre, y si alguna vez el mundo se nos quedara grande, habrá que hacerlo pequeño. Y un día necesitarás perderte, para encontrarte.

Y entonces, serás tú el gran viajero. Serás tú quien cuente sus grandes historias a la hora de la cena.

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Category: Viajar
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