RIQUEZA Y POBREZA EN CAMBOYA

 

Hoy hace un mes que que me embarqué en esta aventur
a en busca de algo mas que el simple hecho de llenar mi pasaporte de visas y monumentos , un proyecto para el que he necesitado dejar muchas cosas atrás con el fin de poder llenar mi espíritu con valores que a día de hoy (yo )no había podido encontrar en una sociedad tan capitalista como la occidental .

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En tan solo un mes he podido encontrar en mi espíritu grandes carencias ……..

En tan solo un mes la gente de camboya me ha dado grandes lecciones, me han enseñado a no juzgar por las apariencias sean cuales sean , a que mi valor por la familia tiene que estar por encima de todas las cosas ( mama cuanta razón tienes en todo lo que me dices ), me han enseñado que no hace falta tanto para vivir ni para ser feliz y que compartir lo que tienes llena mucho mas que quedártelo para ti solo .

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Vine a vivir una aventura que me llegara a lo mas profundo del espíritu y que me ayudara a ser mejor cada día y creo que voy por el buen camino .

No me gusta y me cuesta mucho abrirme en canal de esta manera , pero hoy me siento mucho mas feliz en mi camino y se que lo que estoy viviendo será para toda la vida .

Os dejo este relato que narra muy bien lo que este viaje me esta enseñando.

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RIQUEZA Y POBREZA

Un día, un padre de familia rica y muy acomodada, llevó a su hijo de viaje al campo, con el firme propósito de que el joven valorara lo afortunado que era de poder gozar de tal posición, y se sintiera orgulloso de él.

Estuvieron fuera todo el fin de semana, y se alojaron en una granja con gente campesina muy humilde. Al finalizar el viaje, de regreso ya a casa, el padre preguntó a su hijo:

– “¿Qué te pareció la experiencia?”

– “Buena”, contestó el hijo con la mirada puesta en la distancia.

– “¿Te diste cuenta de lo pobre que puede llegar a ser la gente?”

– “Sí, papá”

– “¿Y qué aprendiste, pues?”, insistió el padre.

– “Muchas cosas, papá…que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro… nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas… que nosotros tenemos lámparas importadas para alumbrar nuestro jardín, mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna… que nuestro patio llega hasta la cerca, y el de ellos abarca el horizonte… que nosotros compramos nuestra comida… ellos siembran y cosechan la de ellos… nosotros cocinamos en cocina eléctrica… ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña… para protegernos, nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas… ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos… nosotros vivimos conectados al móvil, al ordenador y al televisor… ellos, en cambio, están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus labores agrícolas… tú y mamá tenéis que trabajar tanto que casi nunca os veo… ellos tienen tiempo para hablar y convivir cada día en familia…”

Al terminar el hijo el relato, el padre se quedó mudo. Entonces, su hijo añadió:

– “¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos, y lo ricos que podemos llegar a ser!”

 

Category: Viajar
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