Ruta 40: Segunda parada ¡El Chalten!

Al día siguiente fuimos derecho para la terminal, no íbamos a perder un segundo más, teníamos los días contados así que rompimos el chanchito y volvimos a tomar un colectivo que nos llevó de El Calafate hasta El Chaltén. Cuando salimos de la ciudad vimos la cantidad de mochileros haciendo dedo, entre los cuales estaban los dos ucranianos que habían dormido con nosotros en la casa de Lean donde habíamos hecho couchsurfing, así que nos sentimos victoriosos saludando desde la primera fila del colectivo.

Chaltén oh ohh oh ohh ohhh (es una canción) El Chalten era el lugar que más queríamos ir, es la capital nacional del trecking, por lo que queríamos dedicarle los días que sean a estar ahí, en ese magnífico lugar haciendo caminatas y durmiendo en la montaña. Y así fue, llegamos al mediodía y fuimos a lo de Juli, una amiga de Río Turbio con la que trabajamos en la pista de ski el invierno pasado, ella muy amablemente nos recibió en su casa, preparamos las mochilas, y nos fuimos derechito para la montaña. Sí, así recién llegados estábamos re manijas, queríamos dormir en la montaña esa noche.

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Entrada al pueblo.

Desde el mismo pueblo salen las caminatas, nos habíamos trazado un recorrido para no perdernos de nada y arrancamos a subir. La meta era llegar al camping De Agostini que está a unas tres horas del pueblo, salimos alrededor de las 19hs así que llegábamos con luz (en verano en el sur hay luz hasta al rededor de las 23hs) al rededor de las 22hs llegamos, dejamos las mochilas, buscamos la parcela mas plana y empezamos a armar la carpa mientras se calentaba la olla para  unos ricos fideos con sopa crema al mejor estilo salsa. Como ya nos había pasado en el trecking de Torres del Paine, nos olvidamos un segundo juego de cubiertos, así que no quedo otra que turnarnos con el tenedor jajaja.

La noche estaba estrelladísima, se había puesto fresco y el sueño nos nos atrapó rápido después de comer, Quique como es su costumbre, dio unas vueltas por el oscuro camping, junto agua del río  y nos fuimos a dormir.

Laguna Torre! El camping estaba lleno, era temporada alta, pero ninguno andaba con ganas de levantarse temprano por lo visto… bien tempranito nos levantamos, desayunamos algo calentito y salimos para Laguna Torre, que quedaba a unos 10 o 15 minutos del camping. Sin carga, solo con agua, mate y la cámara llegamos a la hermosa y gigante laguna. Nos quedamos sentados contemplando el paisaje un rato, el Glaciar  Grande al fondo y unas ganas de llegar bien cerquita que no nos aguantábamos, así que miramos por donde iba el camino al Glaciar y arrancamos para ahí, era una hora nomas. El camino era angosto e iba por arriba de lo que rodea a la laguna que son una especie de montañas bajas, pudimos bajar para el otro lado a juntar agua de un arroyito que pasaba escondido entre los árboles, y seguimos subiendo. La última parte era mortal, el sol te rajaba la cara pero nos cruzamos con unas chicas que nos dieron ánimo de seguir cuando nos dijeron que estábamos cerca, y finalmente… llegamos! Un lugar mágico!! El Glaciar Grande ahí, al lado nuestro, con calor, con los pies al aire y el mate acompañándonos, juntos, felices, era el primer día de treking y ya estábamos desbordados de alegría por tanta belleza. Y ahí nos quedamos un laaaaaargo rato acostados, arriba de una piedra, la mejor cama que elegimos, contemplando y escuchando el silencio, la paz y nuestros corazones felices.

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Descanso frente al Glaciar Grande.

Volvimos para el camping y todavía teníamos muchísimo día por delante así que guardamos la carpa, nos colgamos las mochilas y seguimos para le próximo camping, el Poincenot a unas cuatro horas. El camino divino, pasamos por Laguna Madre e Hija, acompañados de turrones y chocolate llegamos al camping, estábamos cansados por lo que armamos la carpa, cenamos y a dormir que al día siguiente llegaba la frutilla del postre, Laguna de los Tres!

El famoso Fitz Roy: 8am ya estábamos camino a Laguna de los Tres, habíamos visto un camino mega empinado que subía una montaña en dirección a la laguna y pensamos “no puede ser ese el camino, es inhumano” y bueno, sí era.. qué decir si con solo decir que era inhumano ya alcanza. Empinado como nunca había subido antes, pero ya estábamos en el baile, había que bailar… El camino se suponia que era de una hora o dos, pero tardamos mas de lo pensado, el sol nos quemaba la nuca, por momentos pensaba que me tiraba palomita para abajo porque no aguantaba más, nos cruzamos a un guardaparque que nos alentó con un “y esta no es la peor parte” un genio, después nos cruzamos con otros chicos que nos dijeron que cuando creamos que llegamos no es ahí, es mas arriba… ooookey alguno más?? ya esta,, había que seguir, en un intento de conseguir agua en una cascada que se escuchaba que pasaba aproveche para descansar, igual paraba cada dos min, pobre Quique a veces puedo ser muy quejosa.. pero se la bancó como un campeón (y yo también!). Estábamos sorprendidos porque cruzamos mucha gente bajando, eran ya las 9am y todos habían ido a ver el amanecer, que huevos la verdad eh porque estaba fresco temprano..

Si no cuesta no vale.. llegaaaaaamos, realmente lo peor no lo habíamos alcanzado pero detrás de esa montaña tan jodida aparece un cuadro impresionantemente hermoso, imponente! La Laguna de los Tres y el Fitz Roy ahí en tu cara, face to face, que no se puede creeeer!! Fotos miles obvio hasta que escucho a Quique decir “me voy a tirar un clavadito” y yo “queeeeee?” igual no me sorprendía, ni me gasté en decirle que no lo haga porque iba a ser al cuete. Peló calzones y se metió. El agua estaba helada, es agua de Glaciar! pero él estaba chocho, nadó unos cinco minutos y salió, por suerte el día estaba soleado así que no tardó mucho en secarse. A todo esto llego un gringo que también se metió al grito de “la vida es una sola!” pero este estaba mas loco porque subió, se tiró al agua y así todo mojado se vistió y volvió a bajar. Se debe haber paspado hasta el apellido, ¿no?

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El cojonudo de Quique en Laguna de los Tres.

Subimos una piedra gigante para poder ver la Laguna Sucia, que de sucia no tiene nada porque es un turquesa impresionante, con cascadas cayendo y un glaciar colgante arriba, ahí nos recostamos en una piedra, nos llegó el hambre y no habíamos llevado almuerzo, solo unas galletitas de agua, pero como el que guarda siempre tiene, encontré unas mayonesas y unos ketchup de Mc Donalds en la mochilita, así que nuestro almuerzo fueron galletitas con mayo y ketchup tomando agua de cascada, arriba de una piedra mirando el imponente paisaje que teníamos en frente mientras se empezaba a llenar de turistas de diferentes países.

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Laguna Sucia a la izquierda, Laguna de los Tres a la derecha.

Y así fue el tercer día en la montaña, ya desbordados de alegría por haberlo logrado y disfrutado del lugar, decidimos bajar al pueblo esa misma noche. Preparamos todo y salimos con las primeras gotas de lluvia, salimos con la idea que no nos alcance el agua, pero nos alcanzó. Estábamos equipados para el agua por lo que no nos quedaba más que caminar y disfrutar de la lluvia. Nos sentimos muy afortunados, habíamos tenido unos días súper soleados y la lluvia nos esperó a que terminemos el circuito para largarse con todo.

Llegamos al pueblo derechito a bañarnos y descansar. Volvimos a lo de Juli, compartimos unas pizzas, unas papas fritas y nos dispusimos a dormir.. Al día siguiente nos esperaba otro colectivo para volver a la ruta 40.. .

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Category: Viajar
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