Santiago de Chile y Valparaíso

¿He dicho ya que a la hora de descubrir las ciudades no llaman en especial mi atención? No estoy segura…
Pues partiendo de esta premisa, describir Santiago de Chile, la capital latinoamericana más europeizada, no es una tarea fácil sin caer en mi poco entusiasmo por estar rodeada de cemento. Lo mismo me pasa con Valparaíso, la ciudad porteña a la que profesan más cariño.

Pero a lo largo del camino te encuentras con ciudades, muchas de las cuales debo reconocer su parte de interés.
No disponía de demasiada información sobre que es lo que hay que ver en cada una de ellas, así que simplemente me planté en ambas.

El primer paseo por Valparaíso me decepcionó bastante. No comprendía porque ese gran interés por marcarla en el mapa como un punto turístico imprescindible. Un mapa en el que tuve la suerte que se anunciaban unos tours que viven de las propinas según el agrado de los que los realizan. Y justo empezaba en una plaza muy cercana y en pocos minutos. Y como no tenía nada que perder allí me acerqué. ¡Gran suerte! Ese tour me salvó de volver a cuestas con la incomprensión por no encontrar su encanto.
Nos llevaron por alguno de sus cerros, ya que esta ciudad tuvieron la brillante idea de construirla entre decenas de cerros haciéndola extremadamente practicable y cómoda, sobretodo para los que viven en las alturas.
Y en éstos encontrabas rincones especiales, “milenarios” funiculares (que sin saber nada de mecánica creo que es un milagro su funcionamiento), terrazas donde sentarte a ver el sol caer, curiosos grafittis que decoraban con gracia muchas de sus calles…
Sin ser un lugar donde decidiría pasar mis veranos playeros, pude saborear su encanto.

Así que en Santiago decidí repetir la experiencia con la misma agencia de tours. Y volví a alegrarme de la elección. No fuí una gran estudiante de historia y reconozco que no tenía demasiados conocimientos sobre la historia política chilena. Pero paseando por sus plazas y lugares más destacables tuvimos una gran guía que supo ponernos al día de todos los acontecimientos que se habían sucedido entre esas calles. Acabamos el tour en un centro cultural donde se transpiraba arte en toda su representación por los poros de los que le dan vida al lugar.
Y es que una de las primeras descripciones que nos dieron de esta ciudad es que tanta era su oferta cultural que no podías encontrar razón de aburrimiento. Y a pesar de no pasar más que poco tiempo sentí que no había ninguna exageración en esas palabras.

Category: Lugares
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