SOÑAR A PLENO SOL

Sueños, soñadores, ese adjetivo tan común y tan usado por aquellos que creen que soñar es de perdedores, de ilusos, en definitiva de inocentes que poco saben de la vida, siempre infravalorando los sueños. Yo los compadezco, no los culpo por pensar así, tiene que ser tan triste no soñar aunque solo sea una vez al día, tan difícil no creer que no se le pueda ganar el pulso a la rutina. ¿Cómo lo hacen para sobrevivir? Realmente no sé cómo lo consiguen y creo que es por eso que admiro la fuerza con la que batallan para seguir vivos. Si no fuera una loca soñadora creo que ya estaría muerta, todo habría dejado de tener sentido, con lo que a mí me gusta soñar, todo el tiempo, en cualquier lugar, allí dónde mis pies pisen hay un sueño en el que me aferro para no caerme, y ¿sabes por qué? Porque sin ellos yo no me sustento, ellos son los pilares de mi vida, los que hacen que no tire la toalla cuando se presenta la ocasión perfecta para hacerlo, que no te voy a negar que no se presente a menudo.

Tengo que confesarte que soy adicta a los sueños, que cuando me levanto no dejo de imaginarme lo que podría pasar justo cuando ponga un pie en la calle, e incluso cuando lo hago no puedo dejar de soñar en que aquello que he imaginado hace apenas unos segundos se está cumpliendo. Incluso cuando voy andando por la calle empiezo a imaginarme cómo sería mi vida si esa casa fuera mía, que si me concentro siento el olaje de las cortinas y el ligero sonido del cristal al colocar la copa de vino en esa mesa, al lado de ese gran ventanal con unas tremendas vistas a la ciudad.

No me negarás que no hay nada mejor que soñar despierto, que los rayos de sol que se filtran por tu piel no te lleva a sentir esa energía, esas ganas infinitas de soñar, de vivir para cumplir todos esos sueños. Que yo nunca me creí eso de que “los sueños, sueños son”, para mi son esas descargas eléctricas que corren por todo el cuerpo, que nos empujan a actuar para que llegue el día en que ese sueño y esa cara que esconde una sonrisa tímida, que no para de ir de un lado a otro, negando que aquello no es real, desaparezcan para dejar lugar a nuevos sueños, que no dejemos de hacerlo, jamás.

Porque sí, porque siempre he creído que si deseas algo con tanta fuerza que serías capaz de jugarte lo que fuese si todo dependiera de una partida de cartas, que si te empeñas en aferrarte a esos sueños, si sientes esa energía tan intensa y tan dulce a la vez, si te convences a ti mismo de que un día vas a poder tocar con tu propia mano ese cristal del ventanal desde dentro, con una copa de vino en la otra, te aseguró que la ilusión y el deseo tan fuerte que hay dentro de ti no pararan hasta conseguirlo, y cuando lo consigas sabrás que no miento. ¿Crees que te conformarás? No lo harás, te lo puedo asegurar, perseguirás más sueños, no podrás detenerte. Y si algún día te preguntan cuál es tu sueño no podrás dar una respuesta concreta, porque no vas a dejar de cerrar los ojos y sonreír imaginándote en los lugares más increíbles de este mundo. Y cuándo estés en todos esos lugares sentirás como la felicidad te va llenando, y seguirás soñando, qué más da si lo haces con los ojos cerrados o abiertos, no importa cómo ni dónde sino que sueñes, y mientras lo hagas no tendrás nada que temer, estarás a salvo.

Category: Lugares
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