Story no. 1. Paris.

CHAPTER 1


Despedir el año en París es lo mejor que te puede pasar. Es así, es un hecho. La cité de la lumière es espectacular de principio a fin, hasta en sus barrios más bajos (sí, también hemos estado ahí) tiene un encanto que te conquista y que hace que la ciudad parezca pintada en cada esquina.

Y eso pasa, por mucho que se empeñe en parecer un sitio hostil, agresivo y peligroso, como todas las grandes ciudades. Por mucho que llegar al aeropuerto de Beauvais (somos muy fans del low cost) no sea la mejor forma de recibirte (tampoco los 17 eurazos que te separan de París, porque Beauvais está casi en Teruel), por mucho que el RER (la renfe) dé miedo (mucho). Por mucho que haya ratones corriendo por los andenes del metro, y por mucho que los pasillos huelan a baño de discoteca a las 7 de la mañana. Y por mucho que al llegar te dé un ataque de psicosis paranoide y pienses que todo el mundo que te mira a los ojos (es que, de verdad, miran muy fijamente a los ojos) quiere robarte, estafarte, secuestrarte, y atentar contra ti. Por muchas cosas que te puedan parecer, París es genial en cada rincón, y en cuanto sales de la primera estación de metro te empiezas a sentir como el Barón von Haussmann andando con sombrero de copa o, sí, como Taylor Swift. Porque toda la ciudad parece un decorado de videoclip.

DSC07775IMG_4776

Pasear por la Rue Saint Honoré cerca de la Place Vendôme y estar cruzando todo el rato de John Galliano a Jimmy Choo, pasando por Chanel, Tom Ford, o Alexander McQueen (y vamos a decirlo también, ZARA, que está ahí al ladito de todos) también ayuda mucho a que te sientas rico, famoso y deseado (aunque cuando los que van delante de tí entran en Armani, que está solito para ellos, y tú sigues andando hasta el siguiente Starbucks, ya te das cuenta de quién manda, pero de ilusiones se vive).

Entrar en las galerías Lafayette después de haber estado en la Ópera Garnier y que a cada piso que subes en la escalera mecánica haya una señorita esperando para decirte Bonjour tiene un glamour que hace que se despierte la vena Lomana de cualquiera (aunque para entrar en  las galerías te hayan cacheado, que todo lo que venga por seguridad, bienvenido sea).

DSC07892IMG_4820

Pero sin ninguna duda, el momento Taylor de París que todo el mundo por dentro está buscando está en el Sena. Ya sea en el Pont des Arts, en el Pont Neuf, en el Pont de Alexandre III o en el Pont que tu quieras, estar viendo la torre Eiffel de fondo, con el viento en la cara (que está muy frío, todo hay que decirlo, muy mucho), el barco pasando por debajo y el río recorriendo la ciudad entre árboles es absolutamente genial. Las rumanas que fingen ser sordomudas para que les des dinero (o, literalmente, para que te lo saquen ellas de la cartera), esas ya no salían en el video de Taylor, pero aún así es una pasada.

DSC08052IMG_4805

 

Category: Viajar
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.