Torres del Paine

Yo no soy mucho de hacer senderismo. Nunca ha sido una actividad que me entusiasme. Si puedo elegir siempre acabo tendiendo a otras que involucren el mar antes que la montaña.
Pero cuando estuve valorando qué visitar y qué no y cuales eran los imprescindibles de los países elegidos en mi ruta, obviamente había en muchos casos la montaña como principal. Y en el caso de la Patagonia es una constante como es lógico. No puedes acercarte a esta zona y no querer adentrarte en los paisajes montañosos más abrumadores, por mucho esfuerzo físico que suponga.
Y en estos paisajes montañosos Torres del Paine es sin lugar a dudas el protagonista. Mi primera incursión por tierra chilena y uno de los parajes más espectaculares que haya visto hasta el momento.

A pesar que por mi ajustado presupuesto tuve que renunciar a realizar cualquiera de las excursiones que se prolongan varios días, el tiempo que estuve recorriendo sus caminos me fascinó. Y estoy segura que de haber podido no me hubiera supuesto ningún esfuerzo andar durante horas sin descanso atravesándolo puesto que el espectáculo es tan increíble que el esfuerzo es más que merecido.

Un lugar donde picos escarpados y lagos de azules infinitos lo componen dando a ratos la impresión de estar en una trilogía de las de historias inventadas entre elfos y enanos.
Y es que si eres capaz de abstraerte de tu entorno y, por lo tanto, de los senderistas que pasean, puede parecer que estás en otra época. En una donde todavía se respeta la naturaleza conscientes que somos parte de ella.

Category: Lugares
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