Un lugar de 100 años

               El Consultorio y la Gota de Leche se inauguraron el 24 de febrero de 1918, unos años antes, el 21 de enero de 1915 se fundó la Asociación General de La Caridad, como iniciativa del Ateneo de Sanidad Militar, para luchar contra la tuberculosis, y contras las altas tasas de mortalidad Infantil. Desde un primer momento recibió el apoyo de instituciones de altas personalidades del Estado, como la Reina María Cristina. La primera comunidad religiosa presente en ella fue la de las religiosas Mercedarias, de ahí la existencia de una imagen de la Virgen de Los Desamparados, que estaba en el antiguo oratorio del centro original, junto a San José de la montaña. A lo largo de todo este tiempo se ha ido transformando y ampliado, para dar asistencia a la parte más desprotegida de la población , niños y ancianos.

                  La capilla de La Gota de Leche se inauguró y bendijo el día 4 de febrero de 1928. Tiene un pequeño patio con jardín, que ha permanecido sin grandes alteraciones desde entonces. En octubre de 1929, se colocó allí una imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Desde entonces el lugar no ha sufrido otros añadidos, pero sí muchas pérdidas. La construcción de nuevos edificios de asistencia, y la elevación de la muralla, ha aislado este pequeño lugar del mundo circundante. Un siglo es un gran lapso de tiempo en Melilla, aunque en otras capitales apenas signifique gran cosa.

                 Todo esto es nuevo. Los lugares se asientan con el tiempo o desaparecen por completo. El 27 de noviembre de 2011 se marcharon de aquí Las Hijas de La Caridad. Desde entonces todo parece estar desapareciendo, la historia o los recuerdos parecen estar diluyéndose. Todo debe ser mantenido. todo debe ser recordado, al igual que se hace con el aceite de las lámparas, o con la luz de las velas eléctricas. Si no hay observador, no hay hecho observado.

                 Apenas quedan unos pocos nombres de todo lo que ha sucedido aquí, apenas un puñado de fotografías, y unos pocos recuerdos. Nuestro testimonio abarca los últimos nueve años, apenas una 10ª parte de su existencia, además de su parte final o de su declive religioso. Sin embargo siempre hay detalles que descubrir, como la de estas dos imágenes situadas a ambos lados del altar. Se trata de San Vicente de Paúl y de Santa Luisa de Marillac. Ambas son francesas, de la firma de La Statue Religieuse, en el barrio latino de Paris, de la zona de Saint Sulpice, el lugar más prestigioso de la Europa católica, en cuanto a la elaboración de objetos religiosos. Todavía existe esta tienda, situada en la Rue Bonaparte. Todo son vestigios de un pasado esplendoroso, de algo que se está transformando y que se resiste a desaparecer. Cada vez cuesta más mantener las cosas, entre otras causas, porque se hace entre menos personas.

              Es curioso, o llamativo, que estos redescubrimientos, se realicen en esta etapa final. El infierno y el cielo, el olvido y el recuerdo, pueden estar asentados en el mismo lugar.

 

Category: Lugares
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