Un paseo por el zoológico

El Zoológico Guadalajara fue construido durante el segundo lustro de los años 80. No me documenté a propósito porque quiero hablar de mis impresiones del lugar.

Todo el mundo sabe que un animal nunca estará bien en un zoológico. No obstante, los espacios construidos para albergarlos en general son amplios, al menos para la gran parte de los especímenes que se encuentran en el parque.

Por otro lado, además de los animales y la exposición de algunos de ellos montada como atracción, hay dos características que me llaman mucho la atención: El concepto arquitectónico, y la gran variedad de flora que hay.

El acceso principal cuenta con una amplia fuente en forma de escalinata, flanqueada por esculturas de monos. en cuanto a las construcciones de acceso general dentro del zoológico, todas tienen el mismo estilo, que parece una mezcla de cultura autóctona de Norteamérica con cultura autóctona africana. También hay algunas atracciones que tienen su propio, y que en cierta forma armonizan con todo el conjunto. Algunas otras son más modernas.

Al parecer el concepto arquitectónico de las atracciones sirve para crear un ambiente que enriquezca la estancia en el lugar. Está por ejemplo el Masai Mara, con un estilo colonial africano, el acuario, cuya zona de piscinas recuerda al ambiente de un puerto, y la sección de los pingüinos, que pareciera una construcción moderna de Estados Unidos.

Otra cosa de gran valor que tiene el zoológico, es un mirador a la Barranca de Huentitán. Es un lugar para hacer largas pausas durante una estadía.

Por todo el zoológico se pueden encontrar jardines, entre los distribuidores y las áreas de descanso, y vegetación densa cerca de donde se encuentran las especies que viven en zonas selváticas o boscosas. La variedad de plantas es enorme. La flora ornamental, así como los árboles y arbustos en las zonas habitadas por animales, le dan un toque muy especial al lugar.

El zoológico se puede recorrer a pie, o por medio de un trenecito que lo circunda, con paradas en tres estaciones. Cada estación cuenta con tiendas de recuerdos y restaurantes (aunque es importante mencionar que la comida que sirven en ellos es cara y mala). También hay un sistema de teleféricos que ofrecen una vista panorámica del lugar, y desde el que se pueden observar la mayoría de las especies alojadas.

Hay muchas otras atracciones, como un centro educativo para niños, una granja veterinaria con especies domésticas, un corral con venados con los cuales se puede jugar, y una jaula que se sumerge en el tanque de los tiburones. De esta manera, una visita al zoológico nunca es aburrida.

Hay otra característica que cabe mencionar: En cada visita que he hecho (unas cinco o seis, no recuerdo), siempre encuentro algo nuevo y algo que ya no existe. Es muy cambiante.

El problema que tuve, justo la primera vez que incursioné con cámara en mano (el sábado pasado), es que había demasiada gente. La gran cantidad de visitantes sobrepasó con creces la capacidad del zoológico, lo cual se reflejó en tiempos de espera larguísimos. Obviamente no pude recorrerlo todo, y tampoco lo disfruté como lo hubiera deseado.

Espero volver pronto, y de preferencia entre semana, que esté más solo y se pueda disfrutar mejor.

Zoológico Guadalajara

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Category: Lugares
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