Una excursión por tres países, 14 horas y unos 400 kilómetros por carretera

14 horas y más de 400 kilómetros después, hemos regresado al hotel. Hoy ha sido un día especialmente duro por muchas cosas. Primero por la excursión que contratamos al ‘Golden Triangle’ (Triangulo dorado -recomiendo que busquéis información sobre el lugar porque es muy interesante-), luego por las más de seis horas que nos hemos pasado yendo y viniendo en furgoneta y por último porque nos hemos dado cuenta de que de los siete días que llevamos en Tailandia, apenas hemos descansado una mañana, el resto de tiempo hemos hecho actividades. Pero bueno, tampoco nos arrepentimos.

Lo que os comentaba. A las 6.30 nos hemos despertado porque a las 7 nos venían a buscar al hotel para irnos de excursión a Chang Rai, muy muy muy al norte del país, a más de 160 kilómetros de Chang Mai, nuestro cuartel general estos días. El ‘road trip’ lo hemos compartido con dos matrimonios mayores daneses bastante divertidos, un austriaco un pelín raro y cuatro francesas bastante pedorras. El guía, Run, ha estado bien pero creemos que iba un poco salido y le metía caña a las gabachas, aunque cuando un asiático se pone a hablar inglés, nunca se sabe. El conductor, Mister Wit, es un as al volante, a él le debemos que no hayamos quedado por el camino.

Ir en coche por las carreteras de Thai impresiona lo suyo. El reglamento de conducir tiene una norma alrededor de la que giran las demás: “Prohibido espachurrarse”. Evidentemente, la coletilla incluye “y espachurrar a los demás”. A partir de aquí se organiza desorganizadamente organizada la circulación. Las rayas del suelo son de adorno. Aquí adelantan con líneas continuas, discontinuas, simples, dobles… Un tailandés cuando ve una raya se viene arriba. Da igual que por el otro carril venga alguien, que ya se apartará. Imaginad la gracia que nos ha hecho vivirlo con el canguelo durante más de seis horas. Pero también hay que reconocer que ellos se apañan, todo el mundo lo hace y el que viene de cara lo respeta, se aparta. En España seguramente nos cabrearíamos, le perseguiríamos durante varios kilómetros, le pitaríamos, mandaríamos recuerdos para su santa madre… Ya me entendéis.

La verdad es que la excursión ha sido bastante turística. La primera parada ha sido en las aguas termales de Mae Khachan y luego, una hora y media después, a un templo hecho de masilla y espejitos, el Rong Kun Temple, conocido como el templo blanco. Son ocho edificios aunque el principal tiene formas muy originales como podéis ver en las fotos y es de estilo contemporáneo. Lo que no veréis es que en uno de los jardines había un Predator (si, los bichos de la peli), que sobresalía bastante realista. El problema es que la parada ha durado una media hora y apenas hemos tenido tiempo de verlo todo bien, aunque había un montón de gente.

Luego, hemos visitado una aldea de ‘Long-Neck’, las mujeres que llevan anillos en el cuello y lo tienen realmente largo. La verdad es que nos ha dado bastante lástima y solamente el austriaco ha querido verlas, los demás hemos paseado por la aldea. Luego, tras una hora en coche, hemos ido al famoso río Maekhong, donde está la ruta del Triangulo Dorado. Es un punto donde coinciden tres fronteras, la de Tailandia, Birmania y Laos y donde antiguamente el comercio de opio era brutal. Al principio, el uso del opio era médico, pero al ver los pedos que proporcionaba, al personal se les fue de las manos y se popularizó su uso como droga. Uno de sus ilustres consumidores fue Sherlock Holmes, si no creo recordar mal, que solía resolver los casos tras ‘inspirarse’ consabidamente. (De verdad, recomiendo que busquéis info por la Red sobre el ‘Golden Triangle’, es bastante interesante). Me ha fascinado especialmente un islote muy pequeño, de arena, que se conoce como ‘Noland Country’ y que antes era una tierra que no pertenecía a nadie, no tenía leyes, y era dónde se comerciaba el opio sin que la ley les persiguiera. Hoy en día pertenece a Laos.

Bien, el paseo en si ha durado unos 30 minutos con su correspondiente tour informativo. Ha estado bien pero la verdad es que por momentos me sentía como uno de los turistas que se pasean con el Yellow Catamaran por el puerto. Luego nos han dejado en la isla de Don Xao, otro mercado pero ya en la tierra de Laos y donde no se pagan impuestos. Estaba lleno de bolsos de imitación, camisetas de fútbol piratas y licores que se ve que sí que son autóctonos, con cobras, escorpiones, tortugas y lagartos dentro. Evidentemente no nos hemos atrevido por razones higiénicas. Además había algunas cosas chulas aunque ya os digo, bastante turístico.

La excursión incluía un buffet libre de comida Thai que dejaba mucho que desear para los paladares exquisitos pero que para mí ha estado bien. Arroz, fideos, pollo rebozado, varios pasteles y patata dulce frita.

Después ‘d’es tiberi’, hemos ido al mercado que hay en la frontera de Thai con Birmania, en la ciudad de Mae Sai, la ciudad más al norte de Tailandia. Pues más de lo mismo lo que con la novedad de que los ‘chinos’ que nos íbamos encontrando eran un poco distintos. Los productos… Desde fundas para móvil hasta joyería artesana, pasando por peluches, bollería, linternas y frutos secos que tenían muy buena pinta.


Al concluir la ruta hemos regresado a Chang Mai del tirón… Más de tres horas más de adelantamientos kamikazes, siestas en la furgo, incluido el conductor al que he visto dar alguna cabezadita y que creo que ha motivado que nos parásemos en una estación de servicio en mitad del camino. La verdad es que se nos ha hecho bastante duro por lo que os comentaba de que no nos hemos tomado ni un día libre desde que llegamos pero creo que mañana lunes lo vamos a solucionar despertándonos tarde y luego con alguna sorpresita que ya os desvelaremos en la actualización correspondiente.

Hemos llegado a la ciudad sobre las 20 horas y hemos paseado por el ‘Sunday Market’ (sí, por lo visto cada día tienen un mercado) donde volvía a haber mucha gente. Peor que en el Portal de l’Àngel de Barcelona (por citar un ejemplo más o menos conocido) y la verdad es que nos hemos agobiado un poco.

Además, me ha dado mucha pena porque entre la gente había músicos y sospechosamente muchos de ellos coincidían en el mismo perfil: Jóvenes con minusvalías visuales. Ha sido inevitable recordar las escenas de la película ‘Slumdog Millionaire’ (MUY RECOMENDABLE) y no sentir rabia e impotencia por si estas coincidencias han sido provocadas… A veces el ser humano es despreciable hasta límites insospechables.

Después de caminar una hora por el mercadillo nos hemos agenciado unos Pad Thai (los tallarines típicos que venden en cualquier parada chunga en mitad de la calle) que no estaban nada mal por costar las dos raciones 60 baths (un euro y pico) y hemos cenado en el hotel. Creo que la batería está al límite y mañana necesitamos reponer urgentemente ‘o farem pum’.

Pero antes os dejaré una frase que nos ha dicho el guía al despedirse que me ha sonado especialmente bien, que me ha dado una inyección de buen rollo y que os podéis aplicar vosotros que soléis frecuentar este rinconcito y compartir la experiencia de algún modo con nosotros. ‘Everything is nothing if i ain’t got you’, así que gracias, muchas gracias, y buenas noches.

Besetes!

Category: Viajar
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