Viajar a Nueva Zelanda: qué necesitas saber

Está en las antípodas (es curioso verlo en páginas web como ésta), casi a unos 20.000 kilómetros de España y a unas 36 horas de avión entre vuelos y escalas. 4,5 millones de habitantes en 270.543 km2  .De estos, 1,4 millones viven en Auckland. No es un país que presuma de la belleza de sus ciudades. Su historia es breve y sus edificios así lo demuestran, pero su naturaleza es la recompensa de tan largo viaje. Tiene un ecosistema único, tres zonas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (las Islas Subantárticas, el Tongariro National Park y el Southwest New Zealand) y es el país con mayor porcentaje de su territorio convertido en parques nacionales (una tercera parte). ¿Alguna vez se te ha pasado por la mente tantear Nueva Zelanda? Entonces hay ciertas cosas que deberías tener en cuenta.

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El Tongariro Alpine Crossing es la excursión de un día más famosa del país

El país

Nueva Zelanda está formada por dos islas. La del Norte es de origen volcánico y no posee una vegetación tan vasta como su hermana sureña, pero es rica en géiseres, aguas termales, cuevas y playas paradisíacas. En el sur se encuentran los tesoros mejor guardados del país: montañas dignas de escenarios cinematográficos, lagos cristalinos, fiordos, costas salvajes y fauna en estado puro. Son muchos los “NZ must-do”, clásicos que un viajero no debería ignorar para llevarse la maleta bien llena a casa. La mejor manera de conocer sus tesoros es, sin duda, recorriendo sus carreteras.

Es un país pequeño, similar en tamaño a Gran Bretaña o Japón y con una población de solo cuatro millones de habitantes. Eso lo convierte en un lugar maravillosamente poco poblado. Un lujo.

Cómo y cuándo ir

En avión, por supuesto. En Auckland está el principal aeropuerto del país. Desde España, los vuelos más directos salen de Madrid y Barcelona. Hacen, como mínimo, una escala en lugares como Singapur o Seúl. Un billete sólo de ida puede alcanzar fácilmente los 800 euros.

La temporada alta es el verano, de diciembre a febrero. Las tarifas se ven reducidas en los meses anteriores y posteriores, octubre, noviembre, marzo y abril. La temporada baja es en invierno, de junio a agosto, aunque entonces los vuelos pueden verse afectados por la temporada de esquí.

Visado

Según la embajada, los ciudadanos cuyo país de origen se encuentra en la “Visa-waiver list” no necesitan tramitar ningún visado para entrar en el país en condición de turista por menos de 3 meses.  No obstante, a su llegada a Nueva Zelanda tendrán que:

  • Ser titular de un billete de vuelta o salida desde Nueva Zelanda a un país donde tengan derecho de entrada,
  • Demostrar a su llegada al país que disponen de fondos suficientes durante su estancia en el país (NZ$3000 = €1500 / persona), mediante dinero en metálico, cheques de viaje o extracto de su cuenta,
  • Pasaporte en vigor (el cual deberá tener vigencia hasta tres meses después de abandonar Nueva Zelanda)
  • Permanecer en el país únicamente durante el plazo establecido a la llegada.

Si la estancia es superior a 3 meses o el país de origen no se encuentra en dicha lista, existen diferentes tipos de visados para acceder al país y se consiguen en agencias de viajes o través del Departamento de Inmigración. Se pueden clasificar bajo la siguiente división:

  • Visado de turista:

Sólo necesitan este visado los ciudadanos cuyo país de origen no esté en la “Visa-waiver list”. No permite trabajar de forma remunerada e intentar hacerlo puede suponer la expulsión del país. Este visado determina una estancia inferior a 3 meses y requiere presentar el billete de salida del país y demostrar que se posee el suficiente dinero para la estancia.También permite estudiar si el periodo no es superior al trimestre establecido.

  • Visado de estudiante:

Es para realizar estudios de más de 3 meses. Para conseguirlo, se debe presentar la matrícula del curso que se va a realizar, un certificado médico, un seguro de viaje y una evidencia de los fondos necesarios para quedarse en el país durante el periodo de estudio.

  • Visado de trabajador permanente:

El “skilled migrant” es aquella persona que ha recibido una oferta de trabajo en Nueva Zelanda o que presenta las cualidades adecuadas para la oferta laboral del país. Se puede obtener un visado correspondiente al contrato laboral y más tarde optar por la residencia permanente que, de hecho, constituye otro tipo de visado. Los requisitos son distintos en cada caso.

  • Working Holiday Visa:

Es la mejor opción para viajeros que quieran pasar un año en el país. Su nombre no implica la obligación de encontrar trabajo, pero sí la posibilidad. De estos 12 meses, permite trabajar un máximo de seis y, de ellos, no más de 3 con el mismo empleador (una norma fácilmente evitable). Los contratos y la mayoría de los salarios son semanales. La principal desventaja es que si se trabaja un sólo día, eso ya se considera una semana trabajada.

Es un visado pensado para establecerse en algún lugar del país durante un tiempo y ahorrar antes de emprender la marcha de nuevo. Muchos de los trabajos son en granjas (recolectando fruta o cuidando animales), pero también los hay en el sector de la restauración. Los backpackers o mochileros consiguen alojamiento que a veces proporcionan los mismo empleadores o bien buscan habitaciones baratas por la zona (compartiendo piso o en hostales) o hasta viven en furgonetas.

  • Visas de negocio:

Están diseñadas para promover el crecimiento económico del país y atraer a posibles emprendedores a establecer sus negocios en el país. También están pensadas para inversores que quieren jubilarse en Nueva Zelanda. La palabra “inversores” aquí hace referencia a personas de más de 66 años dispuestas a emplear casi un millón de dólares durante dos años.

  • Visas humanitarias:

Son aquellos permisos que se conceden por reagrupamiento familiar a ciudadanos extranjeros con familiares en Nueva Zelanda o a personas en condición de asilo o refugio.

Seguro

Todo viajero necesita un seguro. Hay de muchas clases y con diferentes coberturas, pero es algo en lo que vale la pena invertir (nunca se sabe…). Si se sufren lesiones resultantes de un accidente acaecido en Nueva Zelanda, se puede recurrir a la asistencia que presta la Comisión de compensación por accidente (Accident Compensation Commission, ACC). Cabe tener en cuenta que la ACC no cubre casos de enfermedad, no indemniza en caso de pérdida de patrimonio ni abona los gastos de tratamiento médico en el país de origen.

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En Nueva Zelanda nunca se está a más de 128km del mar

 Clima

Los meses de noviembre a abril son los más cálidos. Las carreteras están en perfectas condiciones para viajar. Durante el invierno pueden estar cortadas o el uso de cadenas puede ser necesario. La época menos lluviosa es de febrero a abril, pero entonces el agua no está tan cálida como en verano. Es importante tener en cuenta los paréntesis escolares, que atiborran las playas y los resorts de esquí y coinciden con finales de septiembre y de diciembre y principios de febrero.

Nueva Zelanda está en los Rugientes Cuarenta (Roaring Forties en inglés), una zona de fuertes vientos existente entre las latitudes de los océanos australes. Eso significa que los vendavales barren el país de este a oeste todo el año. El este siempre es más seco que el oeste y la Isla Sur es un poco más fresca que la del Norte, pero en este país nunca se está a más de 128km del mar, con lo que el clima puede ser bastante caprichoso. Como dicen los kiwis, se pueden experimentar las cuatro estaciones en un mismo día. Y doy fe de ello.

Transporte

La mejor manera de explorar ambas islas es con un vehículo propio. Son muy comunes las caravanas, pero conviene alquilarlas con antelación. Motorhomerepublic es un buscador bastante útil que compara precios y compañías. La más barata, Jucy Rentals; la más completa, Maui. La mayoría de poblaciones cuenta con un camping o similar con electricidad donde se puede estacionar y pasar la noche por unos 35 dólares. Gracias al Departamento de Conservación existen más de 250 campings aptos para vehículos (la aplicación Campermate puede resultar muy útil), algunos de ellos gratuitos. Aunque, a aquella calle remota, con vistas al mar, nadie va a ir a parar por aparcar tu caravana una noche.

En temporada alta, el alquiler de una caravana de 2 camas parte de 160 dólares diarios. En invierno, el precio baja hasta unos 45. Muchos viajeros prefieren optar por furgonetas o campervans, algo más rudimentarias pero también más baratas. También se pueden alquilar coches y alojarse en albergues o hostales. El precio medio es de 30 dólares la noche por persona.

Se conduce por la izquierda y el volante está en la derecha. En los cruces, los que vienen por la derecha tienen preferencia. El límite de velocidad es 100km/h. En muchas carreteras se pueden alcanzar fácilmente, pero cerca de las playas y las montañas, donde el trazado es sinuoso, puede ser peligroso pasar de los 50km/h, aunque el límite siga siendo el mismo (algo que me cuesta entender y motivo por el que me adelantan con frecuencia). Por eso mismo, las distancias en kilómetros son relativas. La policía es bastante intransigente: es importante no sobrepasar los 50km/h en ciudad pues la multa es de 80 dólares. Gran parte de las carreteras son de un único carril para cada sentido. ¡Ojo¡ Hay muchos cambios de rasante, con lo que se debe ser cuidadoso al adelantar. Eso sí, frecuentemente aparecen tramos con un carril lento (¡en la derecha!).

El autobús es otra de las opciones. Llegan hasta puntos remotos, pero puede resultar muy lento. InterCity es la principal compañía y Naked Bus, su principal competidor. El tren no es muy aconsejable, ya que se entiende como medio de transporte para disfrutar del trayecto, pero no para ganar tiempo. La TranzAlpine, que recorre la Isla sur de este a oeste, es una de las rutas más conocidas. Ésta y otras las organiza KiwiRail Scenic Journeys.

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Reproducción de jardines maoríes en los Hamilton Gardens (Isla Norte)

Idioma

El inglés, el maorí y el lenguaje de signos son los tres idiomas oficiales. Al acento kiwi es un tanto peculiar, la primera semana puede resultar difícil hasta que el oído se adapta. Relajan mucho las vocales. Un “Pardon?” (nada de “What?”) siempre será útil para no perderse en la conversación. En la Isla Norte, muchas frases acaban con “Eh!”.

El maorí se enseña en las escuelas de todo Aotearoa, nombre que recibe Nueva Zelanda. Nunca llegó a desaparecer, pero no se habla tanto como el inglés. Existen programas de televisión en maorí y muchos lugares llevan nombres maorís. Se habla especialmente entre las iwis (tribus) y en los maraes (centros de reunión).

El lenguaje de signos se convirtió en oficial el 2006. Se calcula que unas 20 mil personas lo utilizan cotidianamente. Otros idiomas se oyen en el día a día, como el hindi y el mandarín. El país tiene influencia asiática, algo que también se nota en la gastronomía.

Moneda

Actualmente, un dólar neozelandés equivale a 0,6€. En casi todos los sitios se puede pagar con tarjeta, aunque la cantidad sea pequeña.

Para tener una idea de los precios en el supermercado, un kilo de manzanas puede costar de 2 a 5 dólares; un kilo de salmón, 25 dólares; un paquete de Kellogg’s o de pan de molde, 3 dólares; una docena de huevos cuesta unos 8 y una botella baratita de Chardonnay, unos 12. Los precios de los cosméticos e higiene personal son estratosféricos y no hay gran oferta de marcas blancas. Otra referencia interesante son los vuelos entre islas y la gasolina. Un billete de ida de Auckland a Queenstown puede costar, como mínimo, 100 dólares. Según los datos del mes de diciembre de 2015, un litro de gasolina no llega a los 2 dólares; de diésel, 1,11 dólares.

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Los mejillones de Coromandel (Isla Norte) son una de las joyas gastronómicas del país

Gastronomía

Sazonado con romero, un cordero asado con verduras frescas y una copa de pinot noir podría ser un menú perfectamente neozelandés. Pese a la fama mundial del kiwi (y aquí me refiero a la fruta) y la influencia actual de la gastronomía asiática, este país de granjeros cosecha ingredientes de lo más ricos: las verduras, las hortalizas (siempre hay kumara, un tipo de boniato, en una cocina en las antípodas), la carne vacuna, el venado y los lácteos forman parte de la dieta común.

Con más de 140.000km de costa, abundan los mariscos, aunque a precios muy elevados. Los mejillones verdes de Marlborough y Coromandel son muy famosos, así como las  ostras de Bluff, que se cultivan en el estrecho de Foveaux, el punto casi más austral del país, y son motivo de un festival, los boquerones y las vieiras.

Como no podía ser de otra manera, y es que no se puede negar la influencia inglesa, el fish and chips es otro plato muy famoso. El pargo, el terakihi y el hoki son los pescados que normalmente se enmantequillan, se fríen hasta quedar crujientes y se acompañan de patatas fritas. Pero también se conservan costumbres ancestrales: el Hangi maorí es un método de cocina tradicional que consiste en poner carne y vegetales en cestos y cocinarlos bajo la tierra durante seis horas.

La nación también tiene paladar dulce: los kiwis consumen helado sin importar la estación del año. El de hokey pokey, un cremoso helado de vainilla con trozos de miel esparcidos, es el favorito, aunque también pierden la cabeza por el Pavlova, un postre tipo merengue cubierto con crema y frutas frescas.

Además, Nueva Zelanda se ha puesto las pilas en materia vitícola: destacan el Chardonnay de Gisborne; el Sauvignon blanc de Marlborough; el Pinot noir y el Pinot gris del Central Otago y de Martinborough, y el Cabernet de Hawkes Bay y el de Waiheke Island cerca de Auckland.

 

 

Category: Viajar
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