Viejo San Juan

El centro histórico de la capital no tiene nada que ver con lo descrito anteriormente sobre Puerto Rico.

Es una ciudad llena de luz, ya que muchas de sus casas tienen las fachadas pintadas de distintos colores, muy limpia y rodeada de unas murallas que ofrecen unas vistas espectaculares al mar.
Si vas paseando entre sus calles encuentras rincones de cuento, con sus balcones de madera, desbordados de plantas. Una plaza cada dos pasos con sus quioscos antiguos. Y lleno de restaurantes por todas partes.

Además disponen de un pequeño tren que recorre de punta a punta el centro y es gratuito. Hay que reconocer que ese es un gran detalle, sobretodo si has tenido la brillante idea de subir al Morro (un fuerte encarado al Atlántico) en pleno mediodía y teniendo en cuenta que aquí la temperatura no baja de 30º.

Y si necesitas un descanso y conexión a internet recomiendo un café en The Poet’s Passage, en la plaza de las Armas, un lugar donde puedes relajarte en alguno de sus sofás y dejar que se te pasen las horas sin darte ni cuenta.

En definitiva, viendo esta cuidada ciudad está claro que no hay comparación con las afueras.

Y ¡encontré contenedores de reciclaje! Mi padre ya podrá respirar tranquilo…

Category: Lugares
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