Volar distancia, una gran aventura.

 

Dedicado a todos aquellos pilotos que quieren volar más lejos.

“Ganar altura girando una térmica para planear luego hasta la siguiente, tan solo eso, y si logras repetirlo varias veces, serás capaz de volar tan lejos como te lo propongas”.

Esa frase fue la semilla que germinó en mis sueños y genero que todas mis acciones desde ese día se orientaran a intentar volar cada vez más lejos, sin atarme a un lugar especifico, libre, como vuelan realmente las aves.

El vuelo dinámico dejo de interesarme, me parecía monótono y aburrido, abandone los planes de compra de un paramotor y concentre todos mis esfuerzos y energía en volar distancia libre.

La lectura fue mi guía, lo primero que detecte fue mi vago conocimiento meteorológico, por lo cual decide tomar un curso online con quién me recomendaron como el mejor en la región, Eduardo, campeón argentino e instructor de vuelo. Cada clase era un descubrir,  no terminaba de sorprenderme, entender la causa de la formación de las nubes, determinar la altura de su base, estimar su desarrollo vertical, descubrir que el viento en altura cambia de dirección y de intensidad, entender como, cuando y donde se forman las térmicas, aprender a detectarlas y conocer hasta que altura se podría subir ese día con un parapente, eran cosas que hasta ese momento jamás había tenido en cuenta.

Al iniciar esta etapa habíamos volado todos los cerros de la zona, teníamos un lindo grupo, Pablo, Alejandro, Diego, Martín y yo, cinco aventureros con el mismo sueño, volar muy lejos.

Desafiamos todos los consejos y derribamos muchos mitos, recorrimos las sierras buscando despegues y laderas con diferente orientación. Aprendimos por el método mas antiguo, ensayo y error. En esa época la consigna era llegar alto, comparábamos los variómetros al terminar y el que menos había subido era objeto de las bromas del día, mientras que al vencedor se le inflaba el pecho de orgullo. Alcanzar los 500 metros despegando de 200 o 300 metros era tocar el cielo con las manos.

Una vez me toco volar varios kilómetros junto a un buitre de cabeza roja, ave común en las sierras de minas, en Uruguay, el hacia su vuelo y yo lo seguía de atrás, la estrategia era la misma, subía girando para luego planear en línea recta en busca de una nueva térmica, lo debo haber acompañado por unos inolvidables 15 km, después se me hizo difícil seguirlo, pero le estaré agradecido eternamente porque fue en ese momento cuando entendí que había aprendido a volar, logre por un momento sentirme uno de ellos.

La planificación es clave en este tipo de vuelo, la correcta elección del día, con los techos adecuados para recorrer amplias distancias, la elección del despegue y de la hora

Apenas aterrizado en un campo cercano a la ruta 12, alzo la mirada y veo una mujer que se acerca rápidamente, con vos agitada me dice: como se encuentra joven?, muy bien le respondo

Que horrible lo veníamos vendo con mi marido, y el avión donde cayó?

El disfrute comienza con la estrategia, la elección del día, de la potencial ruta y culmina con el análisis del vuelo, y subirlo al Xcontest y ver cuántos puntos valió.

Mi ruta favorita es aquella que me lleve más lejos cada vez, sin duda esta frase resume el deseo de todos los pilotos de Cross.

Category: Vuelos
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